Uno de los mejores actos para empezar 2023 con solidaridad y empatía es adoptar un perro o gato callejero, o, si esto no es una opción, donar a las múltiples fundaciones de rescate animal que hay en todo el país, que por estas fechas están asumiendo el influjo que siempre sigue a las fiestas de fin de año. En Colombia persiste la mala costumbre de regalar animales de compañía sin considerar todo lo que implica el respeto y cuidado de seres sintientes, y esto se suma a las realidades de una economía en crisis con la inflación disparada. Aquí y en el mundo estamos viendo cómo el boom de adopción de animales de compañía que ocurrió en la pandemia está desembocando en un abandono cruel, por eso es momento de actuar.
Muchas personas adoptaron animales de compañía durante la pandemia. Tantas otras los siguen viendo como un regalo de Navidad al que no le dan mucha reflexión. Por eso, según el DANE, en 2021 el 40 % de los hogares en Bogotá tenían mascotas y es una tendencia que se repite en las otras capitales del país. El problema es que convivir con estos seres sintientes, un acto hermoso que sin duda debe ser fomentado, viene con gastos considerables, tanto financieros como de tiempo, que muchas personas no están dispuestas a asumir. Y por eso, día a día, ocurre la tragedia del abandono. La Red Zoocial, de El Espectador, ha documentado cómo las fundaciones de rescate animal se ven saturadas por el número de animales que necesitan ayuda y un nuevo hogar. En una entrevista reciente con Second Chances, una de esas fundaciones, Lina Galvis, su fundadora, cuenta: “No solamente recibimos animales de Cundinamarca, sino que hemos recibido animales de más de 20 departamentos de Colombia”.
Entonces, estamos ante un problema nacional. Cuando los gastos de los hogares aumentan y la inflación no cede, los primeros en sufrir son los animales. No hay cifras consolidadas, pero en Bogotá, según el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), hay unos 66.000 perros sin hogar. Hace poco, The Washington Post publicó un artículo contando cómo el 35 % de las personas en Estados Unidos están considerando dejar a sus mascotas por no tener cómo cubrir sus gastos de mantenimiento. Esto, después de que en ese país cerca de 23 millones de hogares adoptaron una mascota durante la pandemia.
Esto se une al hecho de que enero suele ser uno de los peores meses de abandono de perros y gatos. Luego de las fiestas navideñas, las familias se arrepienten de los compromisos que hicieron. Por eso es momento de actuar: querido lector, querida lectora, si puede, considere adoptar. Si no está en sus posibilidades, considere enviar una donación a las múltiples fundaciones de rescate animal o incluso ser un hogar de paso. Es fácil encontrarlas con una sencilla búsqueda en internet. Necesitan alimentos y recursos para darles atención urgente a tantos seres sintientes que están sin hogar por estos días. Su aporte puede ser la diferencia. Es momento de adoptar o de ayudar. Empecemos el año con un acto de solidaridad con los seres con los que compartimos el mundo.
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