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España arrincona a los radicales

24 de julio de 2023 - 09:00 p. m.
En tiempos de amenaza a la democracia, España rechazó el radicalismo.
Foto: EFE - Ángeles Visdómine
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Antes de entrar en el tejemaneje del sistema parlamentario español a la hora de elegir al próximo presidente del Gobierno, las elecciones del pasado domingo dejaron dos señales de solidez para la democracia ibérica. La primera es el interés de las personas en participar: a pesar de que el país está sumido en una de las peores olas de calor de su historia y en algunas partes del sur las temperaturas llegaban a los 40 ºC, más del 70 % de las personas habilitadas para votar lo hicieron. No solo se superó la participación de 2019, sino que muestra a un electorado que entendió el momento clave para las instituciones de España. La segunda es el desplome de Vox, partido de ultraderecha que viene buscando normalizar sus posiciones radicales y que en la práctica terminó entorpeciendo un cambio de gobierno. Los votos españoles envían un claro mensaje al mundo.

Las elecciones anticipadas prendieron las alertas en los Estados democráticos del mundo. Convocados por el actual presidente, Pedro Sánchez (del Partido Socialista Obrero Español, PSOE), después de su derrota en las elecciones locales de hace unos meses, los españoles fueron a las urnas con dos propuestas distintas de país. Por un lado estaba la continuidad del PSOE, que ha adelantado una agenda reformista desde 2019, y por el otro el Partido Popular (PP), liderado por Alberto Núñez Feijóo, que pretende regresar a un gobierno conservador. Enrareciendo el panorama está la presencia de Vox, que se ha posicionado en España y el mundo como uno de los partidos de ultraderecha más fuertes y que ha defendido posiciones retardatarias preocupantes. La pregunta era si el PP, de centroderecha, iba a pactar con los más radicales para llegar al poder. Y a eso apostó.

Por eso los resultados del domingo son complejos. Sí, el PP ganó y pasará de 89 parlamentarios a 139. Esto se trata de una clara oposición a la presidencia de Sánchez, a su agenda reformista, y muestra un cansancio del electorado. Sin embargo, Feijóo no podrá formar gobierno porque Vox se desplomó: de 52 parlamentarios en 2019 pasó a tener solo 33. Con eso, la alianza de centroderecha y ultraderecha no llega a los 176 escaños que necesita para tener mayoría. No se trata de un asunto trivial, pues el PSOE logró convertir la elección en un referendo sobre la idea de pactar con los radicales en España, y los votos fueron claros. El temor al regreso del totalitarismo hizo que Sánchez sobreviviera a una elección más y permite que la Unión Europea respire un poco.

Queda la pregunta de si Sánchez podrá formar gobierno. Para hacerlo necesita la complacencia de JuntsxCatalunya, que está pidiendo un referendo por la independencia de Cataluña. El separatismo llevó en 2017 a que Carles Puigdemont se exiliara y actualmente hay una orden de captura en su contra. De la forma en que el PSOE decida lidiar con esto depende la celebración de nuevas elecciones o que Sánchez se quede en el poder.

Independientemente de cómo se decante la formación del nuevo gobierno, es clave que todos los actores políticos comprendan el mensaje antiextremos de los votantes. En tiempos de amenaza a la democracia, España rechazó el radicalismo.

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