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La burla de Gustavo Malo

/ Archivo particular.
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A Gustavo Malo, todavía magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), los representantes investigadores de la Comisión de Acusación lo han conectado con los presuntos delitos de concierto para delinquir, cohecho propio, tráfico de influencias, prevaricato y utilización de asunto sometido a secreto o reserva. Aun así, Malo lleva seis meses sin asistir a una cita en la Corte que busca pedirle respuestas sobre su actuar, escudado en excusas médicas. Todo parece indicar que se está burlando de la justicia.

La ponencia ante la Comisión de Acusación de los representantes investigadores dice que “se encontró que existen serios indicios que permiten concluir de la participación del doctor Gustavo Malo Fernández dentro de una organización criminal encaminada a favorecer aforados en procesos de única instancia que se tramitan o tramitaron en la Sala Penal de la honorable Corte Suprema de Justicia”. En otras palabras, que el cartel de la toga sí existió y que Malo fue una parte esencial en la alianza criminal. Acusaciones gravísimas.

En respuesta a todo el escándalo, la CSJ modificó su reglamento para poder retirar de su cargo a un magistrado que esté seriamente cuestionado. Por eso, lleva un semestre citando a Malo para que explique su actuar y poder tomar una decisión de fondo. Pero, curiosamente, el magistrado se ha excusado una y otra vez en supuestos exámenes médicos que debe realizarse y que no le permiten asistir. Así ha evitado hacer su trabajo y, a la vez, ser removido de su cargo.

Recientemente, Malo dijo que “el permiso que solicité tenía como finalidad la práctica de unos exámenes médicos que no podía anticipar porque sufrí un imprevisto e inesperado golpe en mi rodilla izquierda”. Sin embargo, hay suficientes motivos para ver con suspicacia las evasivas del magistrado, quien lleva más de seis incapacidades alegando males como una hernia, depresión y ahora su rodilla.

Lo dijo el mismo procurador general de la Nación, Fernando Carrillo: “Yo creo que no tiene ningún sentido seguir en esto que se convirtió en una tragedia, que al principio pareció medio cómica, pero ahora tiene unas connotaciones lamentables porque lo que se está configurando claramente es una burla a la justicia”. Estamos de acuerdo.

Lo que está en juego es la reputación de la justicia colombiana, muy lastimada y todavía en cuidados intensivos, pese a las reformas emprendidas por los tribunales. No estamos negándole al magistrado Malo su derecho al debido proceso y a defenderse, pero evadir las citas de la Sala Plena es simplemente una ridiculización dañina de nuestras instituciones.

El martes 3 de abril está nuevamente convocado el magistrado al alto tribunal. Ojalá asista y le explique al país qué fue lo que ocurrió y cómo se defiende de las serias acusaciones en su contra. Además esperamos que la CSJ pueda tomar una decisión que empiece el camino necesario para que retome su prestigio. Este tipo de espectáculos sólo sirven para que los colombianos desconfíen y que la crisis institucional continúe.

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