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La esperada salida de Boris Johnson

09 de julio de 2022 - 12:00 a. m.
Para este tipo de gobernantes, de acuerdo con su visión de la política y la vida, las normas y su aplicación van dirigidas a las demás personas, pero no a sí mismos. / Fotografía: Justin Tallis (AFP)
Foto: AFP - JUSTIN TALLIS
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La renuncia del primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, es el final de un gobernante excéntrico, populista y falto de integridad. Se va luego de muchas especulaciones sobre su retiro, tras una serie de escándalos, denuncias y el apoyo de su partido, el Conservador, hasta que ya fue insostenible su permanencia en el poder. Deja tras de sí una compleja situación económica, un deterioro de la percepción internacional sobre su país y la esperanza de que el cambio de gobierno permita dejar atrás su lamentable impronta y el retorno de la seriedad y la responsabilidad en manos de la persona que vaya a ocupar el número 10 de Downing Street.

El Partido Conservador está agilizando internamente el proceso para que su retiro efectivo sea a la mayor brevedad posible y no hacia octubre, como lo ha propuesto el dimitente primer ministro. Entre las expectativas más importantes que se dan con su salida está una mejora en la relación con Europa, luego de que fuera el propio Johnson quien concluyera el brexit; es decir, el retiro de Gran Bretaña de la Unión Europea, un proceso que ha dejado demasiadas heridas abiertas y hasta el momento ha demostrado que las supuestas ventajas económicas, sociales y comerciales no se han materializado. Los países europeos son el mercado natural para los británicos y también han sido sus tradicionales aliados políticos, además de Estados Unidos. Para el brexit, Johnson utilizó de manera reiterada las mentiras con el fin de apuntalar la salida de la UE, las cuales se terminaron convirtiendo en una forma de gobernar, dado que las aplicó con frecuencia durante su mandato. El uso del lenguaje altisonante, sus formas agresivas y la demagogia lo convirtieron en un aliado ideal para Donald Trump, entonces presidente de los Estados Unidos, con quien se sentía plenamente identificado.

Para este tipo de gobernantes, de acuerdo con su visión de la política y la vida, las normas y su aplicación van dirigidas a las demás personas, pero no a sí mismos. La máxima de que el ejemplo comienza por casa desapareció en estos años. Johnson no solo fue uno de los negacionistas de la pandemia del COVID-19, sino que su posición responsable tan solo se dio cuando se contagió del virus y sufrió en carne propia sus consecuencias. Entre los hechos más lamentables estuvieron las fiestas durante el confinamiento en su residencia como primer ministro, en Downing Street. El tema llegó al Parlamento, donde negó su ocurrencia o que fueran contrarias a las disposiciones sanitarias.

A pesar de las pruebas en su contra, infortunadamente los conservadores mantuvieron la solidaridad de cuerpo hasta donde fue posible y no permitieron que su salida hubiera ocurrido antes. De nuevo, haciendo una comparación con lo que sucedió al otro lado del Atlántico con Donald Trump, allí también los republicanos actuaron, con algunas salvedades, como un bloque para apoyar a su líder, quien, no hay que olvidarlo, podría regresar a la Casa Blanca en un par de años. Lo cierto es que el daño ya está hecho y las consecuencias del paso de Johnson por el gobierno dejan un panorama bastante crítico. “La propuesta de que el primer ministro permanezca en el cargo por un período de hasta tres meses después de haber perdido el apoyo de su gabinete, de los altos cargos del gobierno y del grupo parlamentario es insensata y probablemente insostenible”, dijo el ex primer ministro John Major.

El próximo lunes se dará a conocer el calendario a seguir para llevar a cabo las primarias internas y escoger al nuevo líder tory, para que más adelante se dé el esperado relevo. El Partido Conservador tiene en adelante la compleja tarea de encontrar un reemplazo digno e internacionalmente reconocido que le permita poner orden en casa y restaurar su prestigio. Como suele suceder en estos casos, no es claro quién podrá obtener el apoyo mayoritario en la colectividad para ser el sucesor.

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