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La esperanza radical de los colombianos

31 de mayo de 2020 - 12:00 a. m.
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En tiempos de crisis, siempre volvemos a una frase del historiador Jorge Orlando Melo. “Para los colombianos, nada es más familiar que la sensación de que el país se encuentra siempre en crisis, al borde del colapso”, escribió, a propósito del impacto de la violencia y la influencia del narcotráfico en la vida nacional. Hoy nos encontramos de nuevo frente a un abismo conocido, pero del que nos habíamos alejado hace décadas. El desempleo y la pobreza, el hambre y la miseria se erigen como retos latentes mientras que hacemos todo lo posible por evitar que el coronavirus se salga de control y colapse nuestro sistema de salud. Por eso, necesitamos volver a lo que siempre nos ha evitado caer: la resiliencia de los colombianos.

La esperanza es vacía si no parte de un entendimiento complejo de la realidad. Necesitamos un diagnóstico realista para conocer los obstáculos que existen y la dificultad que representa sortearlos. Las cifras están. La semana que termina cerró con una noticia terrorífica del DANE: solo en abril de este año, se perdieron 5,3 millones de empleos. Del 10,3 % de desocupación hace un mes, ahora estamos en un 19,8 %. Se trata de una cifra histórica que no veíamos hace décadas. Años y años de lucha contra la pobreza, de construir empleos, borrados por una pandemia y por las decisiones difíciles que se han tenido que tomar.

Las noticias preocupantes no paran ahí. América Latina se ha convertido en el epicentro de la pandemia y Colombia, que ha hecho bien las cosas, viene viendo cómo sus casos aumentan y aumentan debido a la flexibilización. El riesgo de que las camas de urgencias se vean sobrepasadas es real, lo que significa que vendrán más decisiones complicadas.

Entonces, a eso nos enfrentamos. Están claros el abismo y el reto histórico. Pero quedarse en esa versión de la historia sería una injusticia con todos los colombianos que están luchando a pesar de la pandemia, que están encontrando maneras de trabajar, de crear, de inspirar, de resistir. Entre la espada y la pared, son muchos los relatos de personas que han encontrado maneras de aumentar su empatía, de ayudar a quienes lo necesitan, de construir comunidad y solidaridad. Por eso nos unimos al llamado de la Asociación Colombiana de Medios de la Información para dedicar una edición entera del periódico a contarle al país entero las historias de quienes, al borde del colapso, están mostrándonos cómo podemos construir una mejor Colombia.

Todo se reduce a una idea poderosa: la esperanza radical de la que habló Jonathan Lear. “Lo radical de este tipo de esperanza”, escribe, “es que se encuentra dirigida hacia una bondad futura que trasciende nuestra capacidad actual de entender cómo se manifestará”. Es, en últimas, responder a la magnitud de los problemas con una voluntad inamovible de resistir, de seguir apostándole a la creación de país.

Saldremos de esta juntos. Recuperaremos el terreno perdido en la economía y en la lucha contra la desigualdad social y la pobreza. Seguiremos pavimentando el camino hacia la paz y una sociedad sin violencias irracionales. Nos reconstruiremos con solidaridad. Los colombianos, de tanto estar cerca del colapso, somos expertos en la esperanza radical.

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