Mientras se van conociendo más detalles del eventual aislamiento inteligente que se decretará en el país, todavía no sabemos cuándo, son varios los sectores de la economía que han expresado sus justas angustias. Ahora que las autoridades nacionales y locales están tomando decisiones acertadas y difíciles, con base en las recomendaciones epidemiológicas, y que sabemos que la lucha contra el virus tardará, por lo menos, entre un año y un año y medio más, es necesario que el Estado les dé una mano a quienes no podrán regresar a sus trabajos en este tiempo y tampoco tienen maneras de reinventarlos o digitalizarlos. La pregunta sobre el cómo hacerlo necesita ser una prioridad para el Gobierno.
El mundo se está preparando para una “nueva normalidad”, donde los focos de posible contagio tienen que estar controlados para evitar colapsar el sistema de salud y aumentar el número de muertos. Incluso, si en esta coyuntura logramos aplanar la curva, eso no significa que no pueda volver a dispararse. Si somos descuidados, si permitimos que las aglomeraciones regresen, estamos abriendo la puerta para una tragedia que hasta ahora, gracias al trabajo diligente de las autoridades, hemos podido evitar. Por eso mismo, el presidente Iván Duque viene advirtiendo que, después de la cuarentena, lo que vendrá es una realidad muy limitada con respecto al pasado.
El sábado pasado, por ejemplo, el presidente dijo que “por lo menos por un período más extenso no podremos abrir bares y discotecas. Tenemos que tener claridad de que no vamos a volver a los estadios porque tenemos ahí focos de propagación en conciertos y muchos eventos”. También agregó que “no podemos aspirar a tener fiestas masivas, no podemos estar aspirando volver a matrimonios, estar yendo a los partidos de fútbol de grupos de amigos. Son restricciones claras y tenemos que prepararnos para eso”.
Estamos de acuerdo con la necesidad de esas restricciones. Lo que no debe ignorarse, sin embargo, son los reclamos que las empresas del sector y sus empleados han hecho. Si su método de subsistencia va a estar prohibido por más tiempo, incluso por más de un semestre, ¿cómo pueden adaptarse a la nueva economía?, ¿cómo pueden seguir pagando la nómina?, ¿cómo van a conseguir subsistir? Los préstamos que se han anunciado, aunque bienvenidos, no serán suficientes ante el colapso total de la clientela por un tiempo alargado.
En entrevista con El Espectador, José Manuel Restrepo, ministro de Comercio, Industria y Turismo, dijo que “en otros sectores se necesita un ejercicio de reinvención, como fortalecer el comercio electrónico, que ha crecido significativamente. En el caso de restaurantes, propiciar los domicilios, que vienen aumentando de una manera acelerada”. Es la estrategia adecuada, pero también es insuficiente. ¿Y aquellos que simplemente no podrán “reinventarse”?
Son tiempos muy complejos y no hay respuestas sencillas, es cierto. El Gobierno ha mostrado toda la disposición para escuchar a los sectores afectados y responder a sus necesidades. Pero a medida que nos acercamos a las consecuencias nefastas de la pandemia y la creación de nuevas y preocupantes realidades económicas, la pregunta se vuelve más urgente: ¿Qué estímulos se inyectarán para rescatar a los colombianos que lo necesitan? En la lucha contra el COVID-19, no podemos dejar a nadie atrás.
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