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No todo vale en la lucha contra la dictadura

13 de marzo de 2019 - 12:00 a. m.
El error sobre lo ocurrido el 23 de febrero en el puente Francisco de Paula Santander, que conecta a Colombia con Venezuela, no es inconsecuente. En medio de la tensión que hay, cualquier acto de agresión puede desencadenar resultados indeseados. / Foto: AFP
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El retorno de la democracia a Venezuela no puede construirse sobre mentiras, información falsa e inexactitudes. Si los líderes políticos que han señalado al régimen de Nicolás Maduro por utilizar la propaganda estatal para esparcir espejismos que buscan tapar la realidad de su país recurren a tácticas similares, ¿con qué estatura moral se puede exigir un cambio estructural en el país vecino?

El domingo último, The New York Times publicó un video que alteró por completo las narrativas que se venían construyendo sobre lo ocurrido el 23 de febrero en el puente Francisco de Paula Santander, que conecta a Colombia con Venezuela. Hasta entonces, la versión oficial había sido que la guardia nacional venezolana, en colaboración con los colectivos armados, le había prendido fuego a uno de los camiones que intentaban cruzar la frontera para llevar ayuda; pero todo indica que eso resultó ser falso.

Según los analistas del Times, al contrastar varios videos se puede evidenciar cómo es plausible que el fuego haya sido iniciado por uno de los protestantes que lanzaban bombas molotov contra la guardia nacional. Es decir, que lo más probable es que haya sido desde el lado colombiano que se inició el fuego.

Eso contrasta directamente con todos los testimonios oficiales. Varios funcionarios del gobierno de Estados Unidos, incluyendo al secretario de Estado, Mike Pompeo, y al vicepresidente, Mike Pence, aprovecharon los hechos para mostrarlos como prueba de otro atropello más por parte del régimen. Los miembros del Gobierno de Iván Duque tampoco se quedaron atrás. La vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, dijo que uno de los camiones fue quemado por bandas que operaban bajo órdenes de Nicolás Maduro. Por su parte, Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela, insistió en múltiples ocasiones que el régimen quemó alimentos y medicinas.

No se trata de un error inconsecuente. En medio de la tensión que hay con Venezuela, cualquier acto de agresión puede desencadenar resultados indeseados. No sobra recordar que después de lo ocurrido en el puente, hubo mucho ruido en Twitter de venezolanos pidiendo una intervención militar, lo que sería nefasto para la región si se materializara.

¿Por qué la ligereza de los funcionarios? ¿Por qué el Gobierno colombiano distribuyó, originalmente, un video editado, que hacía ver como si la guardia nacional fuese culpable del fuego, y luego se negó a difundir la versión sin cortes? ¿Se trató de un error de buena fe o acaso hay intereses ocultos? ¿El cerco diplomático necesita también de la propaganda que tanto se ha condenado cuando la usa Maduro?

Las preguntas también son para nosotros, los medios colombianos. ¿Qué nos faltó para profundizar en esta información que apenas alcanzó a insinuar Noticias Uno ? ¿Por qué fue un medio internacional el que siguió la historia hasta consolidarla? ¿Nos estamos dejando distraer por el ruido de la cercanía a la crisis venezolana? ¿Estamos cayendo en el juego de la propaganda?

Todo esto, por supuesto, no niega las verdades sobre el régimen de Maduro: el desabastecimiento, el uso de fuerzas paramilitares, el desmantelamiento de las instituciones democráticas son realidades con suficiente evidencia. La dictadura debe caer; pero la forma de lograr ese resultado es también importante.

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