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Parques para todos

01 de junio de 2019 - 12:00 a. m.
Una buena concesión que proteja los derechos colectivos a la salud, sin vulnerar en exceso esa libertad individual, sería crear espacios para fumadores en los parques. / Foto: Gustavo Torrijos – El Espectador
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Es buena la propuesta, anunciada en el Concejo de Bogotá, que busca la prohibición del cigarrillo en los parques de la capital. Sería bueno, sin embargo, considerar crear lugares donde los fumadores puedan disfrutar esos espacios públicos sin que el consumo del tabaco afecte a los demás ciudadanos. Hay que encontrar la manera de proteger, al mismo tiempo, los derechos individuales y colectivos de los bogotanos en este tema.

La propuesta la hizo el concejal liberal Jorge Durán Silva y ya tiene ponencia positiva de Roberto Hinestrosa, perteneciente a Cambio Radial. En caso de que la medida sea aprobada, se prohibiría el consumo de cigarrillo en parques metropolitanos, regionales, zonales, vecinales y de bolsillo. En total, hablamos de 5.000 parques que, según cifras compartidas por Durán, son concurridos por un millón de fumadores. Una vez aprobado, las secretarías de Educación, Salud y Gobierno, junto con el Instituto Distrital de Recreación y Deporte, deberían adoptar medidas pedagógicas sobre la prohibición para informar a los ciudadanos. Ya la Alcaldía de Bogotá anunció que apoya cualquier tipo de medida que busque disminuir el tabaquismo.

Son varios los argumentos que apoyan la prohibición. Se estaría protegiendo el derecho de los niños y de los no fumadores a no recibir los efectos de quienes consumen cigarrillos cerca de ellos. Esto seguiría ayudando en la disminución del consumo de tabaco en el país, que cada año, según cifras del Instituto de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, mata a unas 32.120 personas.

Además, es una medida que tiene antecedentes exitosos en otros país. Después de un año de prueba en seis jardines, el Ayuntamiento de París anunció ayer la prohibición de fumar en 52 de sus parques y jardines, un 10 % de los espacios verdes de la capital francesa. Esto se une a otras medidas, como la prohibición de fumar en los parques infantiles y el programa “Calles sin colillas”, que sanciona a quienes arrojen restos de colillas en las calles y parques. Como contó Excelsior, desde el 2016, Francia ha logrado reducir el número de fumadores diarios en 1,6 millones de personas. Para allá debe apuntar también Colombia.

Hay, sin embargo, una preocupación: no se puede desconocer del todo el derecho individual de los ciudadanos a disfrutar el espacio público fumando, si así lo desean.

Nos parece que una buena concesión que proteja los derechos colectivos a la salud, sin vulnerar en exceso esa libertad individual, sería crear espacios para fumadores en los parques de la capital. Serían zonas delimitadas que permitirían que los ciudadanos disfruten del espacio público y fumen, al tiempo que también garantiza un control de los efectos de segunda mano que produce el tabaco y permite controlar los restos de las colillas.

En la lucha necesaria contra el consumo de tabaco, las medidas prohibitivas no pueden aplastar los derechos de los consumidores. Por eso, sugerimos esa modificación al proyecto de acuerdo para que se pueda implementar en la capital. Otras ciudades deberían seguir el ejemplo.

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