Este año, el festival llega a su cuarta versión, que promete estar más picante que nunca. En 2006, con el ánimo de celebrar el aniversario de la revista El Malpensante, se inició este festival que en su primera versión reunió a casi 2.000 espectadores. El año pasado, la iniciativa cultural contó con la participación de casi 10.000 asistentes, hecho que pone en evidencia la creciente necesidad de los ciudadanos de acceder a nuevos tipos de oferta cultural.
El festival ofrece alrededor de 49 eventos que abarcan desde conferencias, mesas redondas, recitales de poesía, talleres y presentaciones musicales, hasta diversas actividades infantiles para los más pequeños. Este año, contará con la participación de malpensantes de todo el mundo, como Ibsen Martínez (Venezuela), Alan Pauls (Argentina), William Ospina (Colombia), Ethan Nadelmann (EE.UU.), Jon Lee Anderson (EE.UU.), Jean-François Fogel (Francia), Alberto Salcedo R. (Colombia), Carmen Luz Parot (Chile), el editor Jaume Vallcorba (España), Juan Gabriel Vásquez (Colombia), el escritor y editor Alberto Ruy-Sánchez (México), Carlos Fernando Chamorro (Nicaragua), Margarita de Orellana (México), Carlos Franz (Chile), Luis Humberto Crosthwaite (México), Jaime Correas (Argentina) y el escritor chocoano-barranquillero Ángel Unfried, entre muchos otros.
El nuevo encuentro multidisciplinario demuestra que Bogotá cuenta con una oferta cada vez más amplia de opciones culturales. Los bogotanos podemos disfrutar de teatro y danza en el Festival Iberoamericano de Teatro; música en los diversos festivales al parque; cine en Eurocine y el Festival de Cine de Bogotá; y literatura en la Feria Internacional del Libro y el Festival de Poesía. Sin embargo, la posibilidad de acceder a una oferta cultural interdisciplinaria, irreverente, fresca y que responde a la iniciativa de un grupo particular de gestores y dinamizadores culturales, es nueva en la ciudad. Y lo es más si se piensa en la envergadura del evento lograda por el Festival Malpensante en tan sólo cuatro años.
Con todo, resalta una deficiencia que ha caracterizado al sector cultural desde siempre: la oferta de los bienes y servicios culturales sigue concentrada en los estratos 4, 5 y 6. Cambiar tal situación es una responsabilidad sectorial que deben liderar el Ministerio de Cultura y la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, pues es fundamental garantizar que el impacto de estas iniciativas alcance a otros sectores sociales. No todo puede concentrarse en el profundo norte, así el profundo sur también esté invitado.
Existe, en todo caso, la posibilidad de promover intercambios de experiencias entre las organizaciones que promueven eventos culturales en barrios o localidades para que acompañen y aprendan de la organización de un festival como el Malpensante. Un ejemplo se da en el Hay Festival con su emergente Hay Festivalito, que lleva una oferta cultural paralela a la oficial y cuyo público son los habitantes de los barrios populares de Cartagena. Desarrollar una actividad como ésta, vinculada con los distintos eventos que se desarrollan en Bogotá, ayudaría a fortalecer la capacidad de gestión de las organizaciones locales, y este es un aspecto que a la vez podría ser determinante en el crecimiento y cualificación de la oferta cultural.
Hay que hacerles la invitación a las instituciones responsables y al sector privado para que involucren al sector cultural en el marco de sus políticas de responsabilidad social, y a las propias organizaciones culturales y al público, para que piensen mal, como fórmula innovadora para acertar en la promoción de la oferta cultural en los sectores que nunca acuden a estos eventos. Un último mal pensamiento: ¿no será demasiado largo este festival? Lo veremos.
Terminemos con un buen pensamiento: que todo salga bien, y que los invitados la pasen muy bien, por muy mal que estén pensando.