El personal de salud sigue siendo aterrorizado en Colombia. A medida que avanza la pandemia, y los casos de contagios y muertes aumentan, las personas que están en la primera línea de defensa contra el COVID-19 son víctimas de amenazas, aislamientos y estigmatización. Hay un deber nacional de contrarrestar estas narrativas de manera activa. Tenemos que rodear a todos quienes están salvando vidas y evitando que el coronavirus sea una tragedia mayor.
El caso más reciente fue el de José Julián Buelvas Díaz. El médico intensivista e internista que trabaja en Soledad, Atlántico, publicó un video en redes sociales sosteniendo un arreglo fúnebre. Allí, contó que recibió dos de estas amenazas, una en la Clínica Materno Infantil Adela de Char y otra en su propia casa. “En muchas ocasiones no tenemos ni siquiera las condiciones y, a pesar de eso, nos enfrentamos a esta pandemia. ¡Por Dios! ¿Hasta cuándo?”, dijo.
En sus palabras se siente el eco de la frustración de muchas personas, trabajadoras del sector salud, que vienen denunciando cómo son agredidos de distintas maneras por quienes creen que son un peligro. Escudados en el medio, son muchos los que han recurrido a la violencia irracional para hacerle la vida imposible al personal de salud.
Las denuncias que se han presentado son varias. Además de las quejas por falta de suficientes insumos para enfrentar la pandemia, el personal de salud ha recibido amenazas de muerte, presiones para mudarse, bloqueos para obtener vivienda, persecuciones en la calle, estigmatización en los supermercados y, en general, violencia verbal en redes sociales. Eso, en una profesión que tiene de por sí un alto grado de estrés y problemas de salud mental, los tiene al límite.
Un efecto colateral de la denuncia realizada por Buelvas es que hubo una expresión de rechazo masiva en todo el país. Al médico lo aplaudieron cuando regresó a su trabajo y los colombianos le hicieron saber, a él y a todo el personal de salud, que los respaldamos. El propio presidente de la República, Iván Duque, dijo que “amenazar a quienes están protegiendo vidas, a los profesionales de la salud, por cumplir con su deber, es ruin, es miserable y merece además un castigo ejemplar por parte de la justicia”. Estamos de acuerdo.
Las muestras de apoyo tienen que ser constantes. A medida que el país abandona la cuarentena, los casos de COVID-19 van en aumento. Eso nos anuncia que todavía nos queda mucho dolor y temor por delante. Ya sabemos, también, que cuando la pandemia arrecia, crecen la desinformación y la cacería de brujas, en particular la estigmatización al personal de salud. Tenemos, entonces, que estar preparados y seguir rodeando a todos aquellos que son trabajadores esenciales para enfrentar la crisis.
Nos unimos al respaldo expresado a Buelvas y a todo el personal de salud en Colombia. Estamos profundamente agradecidos. Su trabajo a diario es lo que nos permitirá sobrevivir a la pandemia.
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