Empezamos las tres últimas semanas del año, que serán críticas para evitar que el COVID-19 empeore en los próximos meses. En Bogotá, los casos vienen en aumento, las unidades de cuidados intensivos (UCI) siguen llenándose y las personas están ansiosas por visitar a sus familiares. También los empresarios, afectados por un año terrible para la economía nacional, ven las ventas y los planes navideños como un necesario salvavidas. La mejor manera de reconciliar tantos impulsos contradictorios entre sí es con una sana dosis de prudencia y pragmatismo.
En entrevista con Noticias Caracol, la alcaldesa distrital, Claudia López, les pidió a los habitantes de Bogotá que consideraran aislamientos voluntarios. “Cualquiera que quiera verse con sus papás o sus abuelos debería aislarse ocho días antes del 24 de diciembre”, dijo. “Desde el próximo miércoles, las personas que quieran estar en una reunión familiar pequeña, con ventilación y con tapabocas, deberían estar aislándose para no poner en riesgo a sus papás o a sus abuelos”. Agregamos: no solo son los mayores quienes están en riesgo. Aunque los casos graves son menores entre los más jóvenes, siguen presentándose y también hay secuelas para quienes presentan síntomas de COVID-19. Es necesario seguir cuidándonos.
El llamado de la alcaldesa es razonable. En el último reporte de la Secretaría de Salud de Bogotá se vienen informando más de 3.000 contagios diarios. Tenemos 904 camas de UCI ocupadas para una saturación del 57 %. Esas dos cifras son suficientes para que se prendan las alarmas. No se hace necesaria una cuarentena impuesta desde las autoridades, pero sí que las personas estén atentas. El cansancio psicológico de meses de aislamiento no es justificación para cometer imprudencias.
Una buena manera para conciliar las ganas de disfrutar la Navidad con la necesidad del cuidado fueron los pilotos de Bogotá 24 horas. Como dijo Juan Esteban Orrego, director de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) Bogotá y Cundinamarca, durante los días con comercios abiertos 24 horas “tuvimos un incremento en la asistencia de personas en ese sector, alrededor del 20 % en horarios no convencionales. Los centros comerciales nos reportaron que no hubo casos de criminalidad o de aglomeraciones”. Entonces, se trata de una estrategia para reactivar la economía sin causar una crisis de salud pública. Debería incentivarse y replicarse pronto, más aprovechando estas fechas en que las personas desean salir.
Si tenemos una ciudad capaz de brindar transporte y servicios públicos las 24 horas del día, ¿por qué no aprovecharla para evitar las aglomeraciones y fomentar el uso de los espacios con buena ventilación? Ya sabemos que con distanciamiento social, tapabocas y cero aglomeraciones no es necesario el encierro.
Estamos terminando un año complejo y la impaciencia de la gente es notable. Por eso, encontrar maneras de desahogar la frustración con responsabilidad, y ayudando a la economía, es una buena forma de prepararnos, pues esta maratón está lejos de terminar.
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