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Rajoy, con faena completa

El resultado electoral en España, que le dio una victoria arrolladora a Mariano Rajoy y a su Partido Popular (PP), no podía haber sido distinto.

21 de noviembre de 2011 - 06:00 p. m.
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Ya las encuestas habían vaticinado que la grave situación económica y social del país les pasaría una dolorosa cuenta de cobro a los socialistas de Alfredo Rubalcaba, ante el fracaso del saliente gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, se respira un ambiente general de pesimismo pues se sabe que vendrán años más difíciles y, como lo mencionó el propio Rajoy, “no hemos prometido milagros”.

Con el de Rodríguez Zapatero ya son seis los gobiernos a los cuales, durante el último año y medio, un electorado hastiado por la crisis y la falta de respuestas gubernamentales efectivas les ha dado la espalda en las urnas, sin importar su color político. Reino Unido, Holanda, Dinamarca, Portugal e Irlanda también han tenido que sufrir en carne propia el desgaste político y el deseo de cambio. Ni qué decir de los recientes casos de Grecia e Italia, donde sus primeros ministros cayeron ante la avalancha de descontento y la falta de confianza de la Unión Europea y de los mercados financieros. Lo paradójico del caso es que la medicina que los votantes han aceptado tomar no tiene precisamente un sabor dulce. Con mayor o menor intensidad, los ciudadanos saben que vendrán épocas difíciles en las cuales habrá que apretarse el cinturón para salir de la actual situación reinante y que, parodiando a Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial, no se puede ofrecer a los habitantes mucho más que “sangre, dolor y lágrimas”.

Con este panorama en ciernes, Mariano Rajoy, un hombre de centro derecha, a punta de perseverancia, a pesar de haber sido derrotado en las urnas con anterioridad, asumirá la nada sencilla tarea de sacar al país de la difícil situación que afronta cuando asuma el poder en diciembre próximo. Las urnas le han dado un espaldarazo definitivo con la arrasadora victoria del PP, la mayor lograda hasta ahora, con mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, lo que le permitirá además legislar con holgura.

Los retos son muchos, pues fue precisamente en el país ibérico donde nació el movimiento de los Indignados, con reivindicaciones que van desde empleo, vivienda, lucha contra la corrupción y medidas de ajuste económico que no necesariamente terminan castigando a las personas que tienen menores ingresos sociales. Tiene la ventaja de contar con el gran capital de los votos que le endosaron y sobre el cual podrá girar en los primeros meses. También tendrá entre manos el manejo de la situación con Eta, que hizo dejación de las armas y se apresta a aceptar un proceso de paz que lleve a la banda terrorista a la reinserción política.

Para Colombia la situación no tiene por qué variar sustancialmente. Las relaciones que Bogotá y Madrid han mantenido en el pasado no sólo se van a mantener, sino que se pueden reforzar. El presidente Juan Manuel Santos tiene una buen relación personal con Rajoy y los canales de interlocución han estado abiertos de tiempo atrás, lo que hace presumir un muy buen nivel de entendimiento.

Mientras tanto, la oposición queda más variada y atomizada. El PSOE se hunde a un 27%, su peor resultado electoral desde que regresó la democracia a España, y los votantes desencantados que antes lo hacían por los socialistas han preferido irse a las toldas de Izquierda Unida o a UPyD, que aumentaron sustancialmente su caudal de participación. Otros prefirieron la abstención.

Por ahora viene la etapa más difícil para Mariano Rajoy, la de gobernar, y en condiciones nada fáciles. Está preparado para hacerlo y tiene entre sus manos la gran responsabilidad histórica de sacar adelante el país.

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