La mejor versión del Gobierno del presidente Gustavo Petro se vio la semana pasada en el litoral Pacífico. La nueva edición de “Gobierno con el pueblo”, donde la administración se va con los ministros en pleno para un territorio, mostró la importancia de acercarse a las personas y enfrentar los olvidos históricos que hay en Colombia. En varios discursos, el mandatario anunció intervenciones ambiciosas y mostró que su diagnóstico de la desigualdad en el país sigue siendo un insumo valioso para las promesas del cambio. Habrá que ver, claro, si tantos sueños se convierten en obras o se enredan en la torpeza política de la Casa de Nariño, pero es innegable el poder simbólico de la visita.
El presidente Petro, la vicepresidenta Francia Márquez y el gabinete de ministros recorrieron Tumaco, Barbacoas, El Charco (los tres en Nariño), López de Micay, Timbiquí, Guapi (en Cauca), Quibdó e Istmina (en Chocó). Allí, el mandatario anunció la construcción o intervención de más de 28 acueductos municipales, 10 hospitales, 15 colegios y cinco universidades. Habló de un canal interoceánico, una hidroeléctrica y un puerto de aguas profundas, así como de establecer créditos para fomentar emprendimientos en torno al viche, el coco, el cacao y la caña de azúcar. Durante esos días se entregaron títulos de 28.417 hectáreas al Consejo Comunitario del Afro Renacer del Micay (Cauca) y el Ministerio de Minas y Energía anunció que está avanzando en una reforma a los costos de la electricidad en el país. Lo dicho: se prometió el cielo y la tierra, lo que despierta dudas sobre qué tanto se podrá ejecutar, pero también demuestra claridad sobre lo que se debe hacer para romper con la desigualdad histórica de la región.
Hay clara frustración en el Gobierno. Durante la visita el presidente regañó a varios de sus ministros pidiéndoles más ejecución, mientras redoblaba su pelea con el fiscal general de la Nación, Francisco Barbosa. “Cuidemos el 2026”, dijo el mandatario, que lleva todo su período en la Presidencia en constante campaña política. Esto pone de presente una duda: ¿habrá oportunidad de gobernar y ejecutar todo lo prometido en estos cuatro años?
Más allá de la retórica, la visita al litoral Pacífico demuestra que, cuando se concentra en lo que puede lograr, en efecto se pueden generar cambios importantes, como las hectáreas entregadas que comentamos. Ahora, lo fundamental es que el presidente Petro tiene una lectura acertada de la crisis que enfrenta la región. “Colombia tiene que saber que su puerta delantera es el litoral Pacífico, que nos junta al mundo más rico del planeta”, dijo en uno de sus discursos y agregó que para lograrlo, “uno, hay que quitar la economía ilícita; esa no nos sirve para nada, esa lo que nos hace es que jóvenes negros maten jóvenes negros. Y dos, construyamos las alternativas que permitan que la gente pueda vivir mejor que en la economía ilícita”. Habló de más de $2 billones en inversión y pidió “volcar los recursos públicos” a la región excluida. Los aplausos que lo acompañaron mostraron a una ciudadanía cansada del olvido y a gusto con el reconocimiento del Gobierno central. Es un gran primer paso. Ahora el reto es comenzar a dar los siguientes.
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