La pena por la condena podrá llegar hasta los 11 años de cárcel luego de que Melo fuera hallado culpable de los delitos de cohecho e interés indebido en la celebración de contratos. El juez dijo que los testimonios de los funcionarios de Odebrecht, quienes corroboraron haberse reunido en múltiples ocasiones con el representante de Corficolombiana, demuestran que él sabía de los sobornos.
En particular, Melo fue condenado por conocer de la entrega de US$ 6,5 millones al exviceministro de Transporte Gabriel García Morales, de parte de Odebrecht. El mismo García Morales, condenado en diciembre de 2017, confesó haber adjudicado la Ruta del Sol 2 a Odebrecht y sus socios bajo soborno.
La pregunta que persistía en este caso era si Episol (filial de Corficolombiana), a través de Melo, sabía de las malas actuaciones en el proceso de adjudicación. Desde el principio, e incluso hoy día a la espera de interponer el recurso de apelación, el exdirectivo ha insistido en que él no sabía nada y que Odebrecht actuó a sus espaldas.
Ya hay, no obstante, una sentencia que lo contradice. Faltará ver si la decisión se modifica en segunda instancia.
Sobre la mesa queda, entonces, una siguiente inquietud: si en efecto Melo fue culpable de conocer los sobornos, ¿actuó de manera solitaria u otros miembros en Corficolombiana sabían de lo ocurrido? ¿Cómo se permite un descuido de este tipo en un proyecto tan grande y con tanta importancia para el país? ¿Fue un acto de negligencia o también hubo mala fe presente? ¿Cabría pedir, entonces, más reconocimiento de responsabilidad por parte del lado colombiano?
Todo el escándalo de Odebrecht es una herida abierta para el país. La ausencia de sentencias, los procesos demorados y el rol cuestionado de la Fiscalía han debilitado las instituciones y convencido a los colombianos de que la corrupción es un fenómeno sin contrapesos en el Estado. Por eso, es de celebrar que las decisiones empiecen a darse en el alto nivel.
Queda el sinsabor, no obstante, de que el juez se vio motivado a regañar a la Fiscalía por haber hecho una pobre presentación de los hechos del caso. ¿Ocurrirá lo mismo en tantos otros expedientes abiertos sobre Odebrecht? ¿Será esa una de las explicaciones para la demora en los procesos?
El país necesita seguir entendiendo qué fue lo que ocurrió y, sobre todo, hasta dónde llega la cadena de responsabilidades. Para pasar la página, primero es necesario que la justicia tome la palabra.
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