Se cumplieron dos años de la invasión rusa a Ucrania y no olvidamos que el aparato propagandístico del Kremlin, muy consultado por políticos colombianos, juraba que algo así nunca ocurriría. No olvidamos que la diplomacia colombiana del gobierno de Gustavo Petro ha sido blanda en su condena a las hostilidades, argumentando que su objetivo es buscar un diálogo que lleve a la paz, que no tiene resultado alguno para mostrar. No olvidamos que más de 10.000 civiles han muerto en medio del conflicto, mientras que 3,7 millones de personas se han tenido que desplazar de manera interna en Ucrania y otras 6,3 millones han huido del país. No olvidamos a nuestros colegas periodistas asesinados o perseguidos, ni olvidamos a los opositores de Vladimir Putin que han muerto o sido encarcelados. Mientras el mundo tiene su atención puesta, con justicia, en la desmedida respuesta de Israel en la Franja de Gaza, no se puede olvidar que Ucrania sigue siendo víctima de un tirano en plan de conquistador.
La semana pasada, Vladimir Putin resumió todo lo que necesitamos saber sobre la invasión. “El único arrepentimiento que podemos tener es que no tomamos acciones activas antes. Creímos que estábamos lidiando con gente decente. Rusia no empezó esta guerra, solo estábamos intentando evitarla”. Sería risible si esa postura delirante no tuviese tanto eco en varias partes del mundo, incluida Colombia. Es bastante eficiente el aparato de desinformación que el Kremlin lleva años financiando y construyendo.
Los hechos muestran, sin embargo, que Ucrania resistió y resiste a pesar de tener menos soldados, recursos y población, y un apoyo internacional que flaquea. La última noticia es que Rusia capturó la ciudad de Avdiivka, en el este de Ucrania, lo que demuestra que la contraofensiva ucraniana está estancada. La estrategia del Kremlin ahora parece ser esperar, envalentonado por su economía boyante gracias a los gastos de guerra y a que ve debilidad en Occidente. Tiene razones: Donald Trump cabalga hacia la Casa Blanca mientras se burla de la OTAN y Europa está entre su conocida demora burocrática y el riesgo de caer en manos de políticos antidemocráticos. Al sol de hoy, la Unión Europea ha dado más de US$100.000 millones para Ucrania y prometió US$54.000 millones más de aquí a 2027. Estados Unidos ha dado US$76.000 millones, pero hay otros US$70.000 millones prometidos trancados en un Congreso polarizado.
El problema, claro, es que en medio hay personas sufriendo y un mundo aprendiendo que invadir territorios está bien, siempre y cuando se pueda justificar con propaganda. La democracia es golpeada mientras los regímenes autoritarios sonríen por la incapacidad de la comunidad internacional para tomar acciones contundentes en defensa de los pueblos libres. Son tiempos muy difíciles para el planeta y los conflictos consumen nuestra atención.
Tras dos años de iniciada la invasión, la peor noticia es que no hay final a la vista. Se trata de un fracaso de la humanidad y un pésimo augurio para los años por venir.
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