El caso de Francisco Galán es complicado. El otrora miembro del Eln lleva más de una década trabajando como gestor de paz y enlace de los gobiernos colombianos con la guerrilla. Ha sido tal su compromiso con una salida negociada del conflicto y con el abandono de las vías ilegales que el mismísimo expresidente Álvaro Uribe Vélez ha salido en su defensa. Sin embargo, contra él sigue abierto un proceso por secuestro que está sin resolver y que llevó a su captura el 23 de febrero. Esto, en el marco de haber perdido su designación como gestor de paz cuando el gobierno de Iván Duque rompió negociaciones con el Eln, después del atentado a la Escuela de Cadetes General Santander de la Policía Nacional. ¿Qué se puede hacer?
La historia de Galán, la guerrilla y los intentos de paz es larga. A finales de 1992, como dirigente del frente Ricardo Lara Parada y tercero en la jerarquía del Eln, fue capturado. Lo condenaron a 29 años de prisión en una decisión que fue ratificada por la Corte Suprema de Justicia en el 2001. Desde que fue atrapado, no obstante, comenzó una transformación.
En la cárcel, Galán empezó a abogar por la paz. Eventualmente, en el 2007, salió de la prisión antes de cumplir todos los años de su condena, pues tuvo acceso a redención del tiempo a cambio de trabajos y estudio que desarrolló en el penal. Desde ese momento, pese a haber sido rechazado públicamente por el Eln, se convirtió en un enlace clave para los acercamientos de paz. Trabajó de la mano con la administración de Uribe y después con la de Juan Manuel Santos. Tuvo la designación de gestor de paz los primeros meses del mandato de Duque, pero esto terminó cuando la guerrilla cometió el nefasto atentado contra la Policía. Sin embargo, Galán ha seguido insistiendo en una vía negociada.
¿Por qué fue capturado, entonces? Por hechos ocurridos el 17 de septiembre de 2000, cuando integrantes del Eln secuestraron a más de 64 personas que se encontraban en establecimientos públicos, ubicados en el kilómetro 18 de la vía Cali-Buenaventura, en el Valle del Cauca. Lo llamativo es que Galán estaba recluido en prisión para esa fecha.
El procurador Fernando Carrillo le pidió al Gobierno considerar “restituirle la condición de gestor de paz a Francisco Galán, un hombre que se la ha jugado totalmente por la paz de este país”. Algo similar dijo el expresidente Uribe: “Ojalá liberen a Francisco Galán y a Juan Carlos Cuéllar, estuvieron en la cárcel más de 20 años; no hay proceso con el Eln, pero estas personas son convencidas de la paz de verdad”.
No se trata, en ningún momento, de sabotear el proceso judicial que está en contra. Si en efecto hay pruebas suficientes para creer que Galán, desde la cárcel, fue determinante y responsable de los secuestros, tiene una deuda con la justicia y con las víctimas. La opción de nombrarlo gestor de paz es una buena manera de reconocer que sus trabajos por la salida negociada en los últimos 13 años han sido útiles y todavía pueden llevar a un desenlace deseado con el Eln. Hacerlo no suspendería el proceso, pero sí podría suspender la medida de aseguramiento o solicitar una pena alternativa. En medio de la arrogancia del Eln, sería un acto de reconocimiento de que vale la pena apostarle a la paz.
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