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Las verdades de las Farc

"Una vez más las Farc les mienten a las familias, al país y a la comunidad internacional".

19 de marzo de 2012 - 08:00 p. m.
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Esta fue la dura frase que el presidente Juan Manuel Santos dio como respuesta a una de las exigencias que la guerrilla colombiana impuso el sábado para la liberación de los 10 secuestrados en su poder, anunciada hace casi un mes en un —podría decirse— esperanzador comunicado en el que incluso prometían no volver a secuestrar más. Las Farc aseguraron en su momento que derogarían la absurda “ley” 002 promulgada por el Estado Mayor, en la que regulaban esa práctica macabra. Así, con un acto como éste, se podría humanizar un poco más la guerra que vive Colombia hace décadas.

El sábado, sin embargo, la guerrilla condicionó la liberación: “Sólo hace falta que el presidente Juan Manuel Santos permita la visita humanitaria proyectada por Mujeres del Mundo por la Paz a los prisioneros políticos y de guerra en los centros de reclusión del país”, aseguraron en un comunicado. Reapareció entonces ese poder que las Farc ostentan por tener a personas retenidas. Quiere decir, como consecuencia lógica, que el secuestro extorsivo no ha terminado: la liberación unilateral y sin condiciones es un elemento de la fórmula que no existe. Por lo tanto sus palabras de hace un mes no son tan ciertas.

Es verdad que los presos (no sólo los denominados como políticos de las Farc, en poder del Estado) de este país están en condiciones deplorables. Ríos de tinta hemos impreso en las páginas de este diario para dar cuenta de la situación: del hacinamiento, del lamentable estado de la infraestructura, de las pocas posibilidades de resocialización, de los niveles de salud. Incluso de los problemas endémicos que permiten lo otro: los aumentos de las penas, el uso desmedido de la figura de la detención preventiva. Así que es mentira que esa sea una “verdad” dicha por ellos: los medios, los académicos, la sociedad en general, está al tanto de esto.

Pero quisiéramos enfocarnos en un punto clave de este comunicado: el juego político. Lo abominable del secuestro de personas se ve magnificado por este tipo de condiciones de último momento que las Farc exigen. Antes era unilateral y ya no. ¿Habrá cambiado en algo su intención de conducirse directamente hacia la paz? ¿Por qué hay que acceder a esta condición? ¿Qué lleva a las Farc a creerse con la potestad de esta exigencia? Con todo, la extorsión que constituye el secuestro sigue vigente, lo que hace que las palabras del presidente Santos cobren más sentido y el comunicado de las Farc suene más a una mentira. O a un juego, que es, al parecer, a lo que se reduce esta práctica deplorable.

¿Cuál es la siguiente movida? Santos ha sido contundente, pero no sabemos si estratégico. Es importante pensar siempre (para ambos bandos, pero sobre todo para las Farc) en que las personas sujetas a este juego político están aún en las selvas. Lejos de sus familias. Sin ningún tipo de libertad: es imperativo entonces que esta liberación se haga pronto, atendiendo más a las vidas de los secuestrados que al juego político.

En torno a ellos es que hay que mover las fichas. Lastimosa, de todas formas, esta actitud que ha tomado la guerrilla colombiana. Al parecer no se han dado cuenta de que su imagen se ve más y más afectada frente a la sociedad. Así, negociar —lo que ellos piden— va a ser simbólicamente mucho más difícil.

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