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El caso del exdirector de La Mega en Medellín: anunciantes o respeto por la audiencia

Este tipo de atropellos, gestados desde algunos medios de comunicación y perpetrados por personas inescrupulosas que dicen llamarse “comunicadores”, deben ser rechazados por todos quienes creemos que hay un porvenir para las generaciones que se están formando.

30 de enero de 2016 - 12:59 p. m.
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La mañana 28 de enero parecía transcurrir normalmente. La noche anterior, sobre las 10:30a.m., el Defensor del Pueblo (Jorge Armando Otálora), otrora abanderado de las causas de los colombianos vulnerados en sus derechos, presentaba renuncia irrevocable a su cargo por los escándalos que lo comprometen, aparentemente, en abusos de poder y acoso sexual; por demás el serbio Novak Djokovic pasó a la final del Australian Open tras vencer a Roger Federer. Esa era, por lo menos para mí, la mañana en materia informativa.

Revisando como de costumbre Twitter encontré un mensaje que particularmente me llamó la atención. Una joven antioqueña se quejaba de cómo el conductor de un programa matutino de una emisora juvenil, propiedad de una prestigiosa cadena radial en la ciudad de Medellín, le había hecho algunas fotografías y videos mientras ella caminaba de espaldas a él; con sorpresa había descubierto que fue objeto de burlas y en un lenguaje ofensivo y de forma discriminatoria, se convirtió, de la noche a la mañana, en el hazme reír entre los seguidores del locutor en redes sociales.

El mensaje original que ocasionó el repudio de muchos colombianos tenía origen en este trino publicado el 26 de enero por Ana María Zapata, la mujer de 22 años agredida: “?@AnaMaria_ZM 26 ene. Me dolió, pero aprendí algo nuevo, LA IGNORANCIA DE ALGUNAS PERSONAS NO TIENE LÍMITES”.

Con mucha entereza Ana María había publicado otro mensaje en sus redes, este tenía dos imágenes, una fotografía suya y otra del locutor radial en la que asegura la joven que padece el Síndrome de Marfan, razón por la cual se ha tenido que someter a la aterradora cifra de 14 cirugías.

De acuerdo con la Fundación Española del Corazón, el síndrome de Marfan es una enfermedad que afecta el tejido conectivo. El tejido conectivo está formado por las proteínas que le brindan apoyo a la piel, los huesos, los vasos sanguíneos y otros órganos, es decir, sirve como ‘pegamento’ de todas las células, dando forma a los órganos, músculos, vasos sanguíneos, etc., explica la fundación en su sitio web.

“Cómo es posible que una persona como él, con un cargo público, sea capaz de incitar a la burla y a la discriminación por el aspecto físico de las personas”, reclamaba Ana María en el mensaje que fue el motivo de solidaridad e indignación, entre los tuiteros, lo que poco a poco se fue convirtiendo en tendencia en esta red de microblog.

Si Ana María quisiera dar inicio a un proceso legal, que ojalá lo haga, en contra de Mira y de la cadena radial para la cual este trabaja o trabajaba (eso no estaba claro al momento de escribir este artículo) se puede acoger a la ley 1752 de junio de 2015, es la norma que modificó el código penal y que instauró drásticas sanciones para quienes cometan abusos discriminatorios. Reitero, vale la pena sentar un precedente pues no es la primera vez que hechos como estos suceden sin que se tomen medidas correctivas.

¿Anunciantes o respeto por la audiencia?

Este tipo de atropellos, gestados desde algunos medios de comunicación y perpetrados por personas inescrupulosas que dicen llamarse “comunicadores”, quienes a mansalva atacan a jóvenes indefensos y que además se sienten escudados tras el poder que les otorga la trinchera de los micrófonos, respaldados aparentemente por las cifras del ECAR (Estudio Continuo de Audiencia Radial), deben ser rechazados por todos quienes creemos que hay un porvenir para las generaciones que se están formando.

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Por lo anterior, podríamos llegar a suponer que los mismos jóvenes, fieles oyentes de estos programas vienen siendo contaminados sistemáticamente por espacios y contenidos malsanos como los que tiene La Mega en Medellín, donde los insultos, la burla, el atropello, la discriminación, el matoneo y todo lo malo que queremos evitar para nuestros hijos, se ha convertido en el insumo principal con lo que logran cautivar a sus segmentos o población nicho.

Este caso que puso en descubierto Ana María Zapata, quizás sin pretenderlo, no es el primero ni el único. Son varias las víctimas que han hecho reclamaciones a los propios medios de comunicación, nunca se ha tenido antecedente de una sanción, un llamado al orden por parte de las directivas de estos emporios informativos para quienes atropellan con sus risotadas, en complicidad de los incautos radioescuchas, la dignidad de las personas que son ajenas a las miradas inquisidoras de quienes ofenden, con dones de grandeza, a espaldas de sus víctimas.

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Como padre de familia me preocupa esta situación. Saber que son estos los contenidos que nuestros hijos escuchan en las mañanas mientras van de camino a los colegios no es en lo absoluto un panorama alentador. Bien me lo señalaba Catalina Ceballos, subgerente de radio en Rtvc, en una respuesta enviada vía Twitter sobre la humillación a la que fue sometida Ana María: “Ni en las emisoras, ni en ningún lado, estamos camino a la paz…no?”, correcto Cata, la paz debe procurarse desde todas las órbitas posibles y este hecho no es más que un acto violento que atenta contra lo que debe ser la esencia de la radio: democratización de la información, formación y entretenimiento, sano entretenimiento.

Un hombre de radio, un caballero que repudió el hecho en contra de Ana María fue el director de la emisora salserísima.com, J. Fernando Quintero, quien en su cuenta en Twitter sentenció: “La ordinariez, vulgaridad y ramplonería generan recordación para el Ecar. Sintonía MATA respeto”.

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Confío en que el Mintic, cartera del gobierno nacional que representa los intereses del sector y vela por la política pública en materia de medios de comunicación tome cartas en el asunto, toda vez que no podemos darnos el lujo de permitir que mientras el ejecutivo promulga por todas partes y a los cuatro vientos un posible acuerdo de paz, agitadores e inescrupulosos hagan uso de su posición de directores de medios para arremeter en contra de quienes se les antoje sin que ello tenga consecuencias.

Mientras tanto me preguntaré ¿qué piensan hacer en RCN?, ¿El señor Carlos Ardila Lülle ya estará enterado de este hecho vergonzoso?, ¿Los anunciantes en RCN La Mega pensarán dejar pasar de agache este acto repudiado por muchos? Gran responsabilidad de todos ellos cuando se trata de los mensajes que se difunden en un medio con tanta penetración como la radio colombiana.
 

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