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El costo del obsequio médico

POR SER CONTRIBUYENTES DE LA gran colecta nacional para el sostenimiento del sistema de salud nos asiste el derecho a pedir explicaciones sobre si las reglas de juego aseguran que los gastos que los pacientes asumen en medicamentos son razonables.

26 de noviembre de 2010 - 06:58 p. m.
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El cuerpo médico, actor principal de la salud, debe explicaciones sobre las razones de por qué muchos de los suyos inclinan la balanza a favor de los medicamentos de marca, desacreditando los genéricos, en contra de la Sala Especializada del Invima, de la Federación Médica Colombiana y de los Médicos sin Fronteras.

El sistema de salud requiere de la autonomía médica, que cuando es responsablemente ejercida, supone una amplia información y prudente consejo al paciente para que éste libremente escoja entre seguir su tratamiento con genéricos o asumir a favor de una casa farmacéutica el sobrecosto de cuatro, diez cincuenta veces, que le significa el de marca.

El tratamiento genérico con el antibiótico ciprofloxacina es de $7.500, que por la generosidad del médico con los recursos ajenos se convierte en $340.000 si ordena el de marca; y si es de loratadina, de $6.000 la genérica y de $25.000 a $95.000, según la marca.

No vale como razón el eslogan de que los de marca son los originales, pues ambas, en esencia, son el resultado de aplicar una fórmula química cuya titularidad económica no la puede reclamar nadie, pues ya es del dominio público.

Los médicos para apartarse del Invima deben ofrecer razones más poderosas que las que esta entidad concede en respaldo de los genéricos, cuando certifican laboratorios colombianos que cumplen con las buenas prácticas de manufactura, con el supuesto de que los producidos bajo estándares internacionales son tan buenos como las de marca.

Y también deben explicaciones los laboratorios farmacéuticos.

Si una pastilla de atorvastatina se puede conseguir en seiscientos pesos, en mil doscientos, en dos mil quinientos, o en diez mil pesos, es porque, sin duda, el costo de producción no es la base para la fijación del precio.

Que las drogas de marca valen más por la investigación que hace la industria farmacéutica. Sí, pero justo cuando puede ser producida como genérico es porque la investigación científica ya fue pagada. Si la industria farmacéutica honra el compromiso que supone se les conceda una patente de explotación exclusiva por quince o vente años, no debería pretender sobrecostos ni siquiera por sus drogas de marca.

Y también honran el compromiso si no despliegan acciones legales para entorpecer la producción y comercialización de los genéricos, ni tampoco diseñar el marketing de sus productos sobre la base de desacreditar los genéricos.

 

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