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El gran premio

13 de diciembre de 2015 - 08:38 p. m.

La Cueva de Altamira, situada al norte de España, es uno de los lugares más importantes de la historia artística y pictórica del ser humano.

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Allí se encuentran pinturas y grabados que recrean y representan momentos de cacería realizados hace miles de años, los cuales sin duda se convierten en un gran y representativo ejemplo de la comunicación exterior como uno de los formatos más antiguos.

Este año en el Festival de la Creatividad de Cannes tuve el privilegio de participar como jurado del evento al presidir la categoría de Publicidad Exterior, más conocida en inglés como «Outdoor». Acá compiten las mejores ideas del mundo en innovación y publicidad exterior.

Un jurado de lujo, compuesto por profesionales reconocidos de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania, Japón , España , Brasil, Argentina, México, Singapur, India, China, Turquía, Malasia, Australia y Colombia, trabajó arduamente durante dos semanas discutiendo y analizando todo el trabajo inscrito.

Una de las conclusiones más interesantes fue poder observar cómo el formato más antiguo de la comunicación, la publicidad exterior, ahora se convierte en el formato más novedoso e innovador. Esta categoría, además de ser la más grande y con el mayor número de inscripciones de todo el festival de Cannes, superando a Film y a Prensa, entre otras, dejó claro su estado de renacimiento debido al impacto generado por la revolución tecnológica. El rango de ideas se amplió, puede ir desde un clásico afiche hasta las ideas más innovadoras y digitales del año como la Protesta de Hologramas de España o los Camiones de Seguridad de Argentina.

Ahora todas las ideas convergen y tienen un punto de encuentro en la categoría de Publicidad Exterior. Este año el gran premio del festival se lo llevó Apple con su campaña «Shot on my iPhone 6» (Fotografiado en mi iPhone 6), donde se mostraban increíbles fotografías capturadas por cualquier persona con un iPhone 6. Estas eran llevadas a imágenes gigantes como publicidad exterior en los lugares más icónicos del mundo como Time Square, en Nueva York, Picadilly Street, en Londres, y muchos otros. Llevaban el nombre del autor de la fotografía, lo que evidenciaba que había sido tomada por el lente de un iPhone 6.

Se trata de una idea brillante y participativa, que además logra cambiar las reglas del juego de la fotografía y demuestra la democratización del arte y de los medios gracias a la tecnología, con la que ya no se necesita ser un profesional ni tener una cámara especializada para poder exponer una foto por el mundo entero.

Esta idea tuvo la votación unánime del jurado de Cannes para ser elegida como el gran premio. El público la aplaudió con júbilo y admiración. “Shot on my iPhone” se consolidó como la idea del año en Publicidad exterior y Apple demostró una vez más que no sólo importa lo que dices sino cómo lo dices y, en este caso, con quién lo dices.

@juancarlosortiz

 

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