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El rayo azul

Ud. dice en una respuesta que las primeras reacciones del público ante
el desarrollo de los videos de rayo azul han sido apáticas y tiene toda
la razón: en el mundo se han vendido poco más de un millón de unidades,
que si bien es una cifra respetable, no da para lanzar mucho material
en rayo azul.

23 de mayo de 2008 - 04:09 p. m.
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Como no hay películas suficientes en este medio, el público no se ha lanzado a pasarse a este sistema. La razón es lógica: uno puede gozar más de la música cuando es en altísima fidelidad, pero una película es satisfactoria aún en blanco y negro y con fotografía primitiva, como el caso de las grandes películas clásicas… (JULIO ANDRADE, Bogotá).

Lo que dice el ingeniero Andrade es que no se necesita de gran fidelidad de imagen para poder gozar una película, lo cual es cierto, aunque obviamente si la imagen es muy buena, la película se goza más que si no lo fuera. Pero la verdad es que quien quiere ver cine, lo primero que le importa es lo bueno del argumento, de los artistas y hasta la técnica de filmación y deja para un triste último lugar la calidad de la imagen. Creo que pocos son los que han ido a ver una película o adquirido un DVD por que tiene una imagen maravillosa.

El caucho

Releyendo La vorágine así como otro texto, Holocausto en el Amazonas, de Roberto Pineda, sobre las atrocidades cometidas por los explotadores del caucho a comienzos del siglo pasado, se convence uno del sempiterno destino de nuestro país, sometido a poderes y saqueadores extranjeros. Fue el caso de la Casa Arana, propiedad de peruanos, quienes cometieron la más atroz cacería, persecución y explotación de campesinos y, particularmente, indígenas colombianos. Mi pregunta es cuándo terminó ese holocausto. Si la explotación del caucho continuó, probablemente con mejor tecnología y mejores condiciones para los trabajadores, o si esa explotación cesó y ya no hay interés en el mercado mundial por ese recurso, el látex, su precursor. (LUIS ERNESTO CASTAÑEDA, Cali)

El caucho es látex (la leche que sale del árbol) coagulado y su explotación continúa, pero en forma mínima y principalmente en Asia y algunas regiones de Brasil. Lo que sucedió fue que el costo creciente que tenía el caucho y la dificultad de conseguirlo en regiones invadidas o en guerra obligó a desarrollar caucho sintético derivado del petróleo y del alcohol. Su menor costo desplazó las explotaciones tradicionales caucheras, en especial aquellas como las colombianas, donde el costo del transporte encarecía el producto. De hecho, Colombia importó en el año 2006 más de 30 millones de dólares entre caucho natural y látex, mas no exportó nada.

manueldr@etb.net.co

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