El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

En bandeja de plata

04 de junio de 2010 - 03:00 p. m.

Volvieron las encuestas, señoras y señores: Santos dobla, triplica, a Mockus. Ya el asunto no es de empate técnico, ni de voto-finish.

PUBLICIDAD

La cosa es abismal, según señalan las raras matemáticas de estas empresas de prefabricar opinión pública. Pero como se vio con claridad en la pasada justa eleccionaria, a los sondeos no hay que creerles. De modo que sigamos adelante.

Y este adelante, significa que cada día, a cada hora, el gobierno da pruebas fehacientes de su verdadera esencia. No es más sino recoger las palabras del señor presidente en su última catilinaria, ahí queda pintado de cuerpo entero, es decir, la inveterada costumbre de pasar por encima de la institucionalidad y agraviar a los jueces : "Son idiotas útiles e inútiles del terrorismo que no hacen más que hacer falsas acusaciones. El terrorismo ahora quiere ganar a través de tinterillos que quieren truncar los avances de la seguridad democrática".

Contundente. Iluminado. El pasado jueves fue un buen día para el señor presidente, se lució en su talento natural para vulnerar, sin recato alguno, la majestad de la justicia. Semejante discurso huracanado es una pista  más (de las tantas que corren por los tribunales) para saber quién fue la eminencia gris, en las entrañas de la Casa de Nariño, que inspiró la operación criminal del DAS.

Bajo la  mirada  distorsionada del señor presidente, “el enemigo” (la oposición, las ONG, los magistrado, los periodistas de veras independientes) le hace el juego al terrorismo, quiere acabar con la seguridad democrática y reventar los huevitos empollados en estos largos años de guerra larvada. “El enemigo”, es como hablar de objetivo militar. Tienen razón los magistrados al decir que el señor presidente, con sus pronunciamientos, los está poniendo en la mira de los asesinos. Y añade: "Expreso mi dolor por las circunstancias de que al general Freddy Padilla de León se le haga una notificación para que concurra a rendir una indagación preliminar. Eso es sumamente grave para el ánimo de las Fuerzas Armadas de Colombia".

Incontrastable. La justicia en Colombia tiene límites, hay personas a las que no llegan los códigos, porque más allá de cualquier intento de indagar por responsabilidades criminales, está la moral de la tropa, que no puede ser vulnerada por nada ni por nadie. Muy coherente con la actitud de convertir las leyes en sustancia maleable, que puede adquirir la forma de lo que quiera el poder: ayer fue el cohecho para asegurar la reelección, hoy es la invectiva contra el poder judicial, mañana será acabar o limitar la segunda vuelta. Ya lo propuso Santos y la bancada oficialista actuará en consecuencia: continuar el proceso de desmantelamiento de la Constitución de 1991.

En los últimos días, el señor presidente le ha puesto a Mockus en bandeja de plata múltiples evidencias de la naturaleza antidemocrática del actual gobierno. Si quería hechos concretos para ilustrar “el todo vale”, aquí hay tela de dónde cortar. Si buscaba ponerle carne a la “legalidad democrática”, pues nada mejor que señalar cómo la actual administración se opone de manera beligerante a que un General de la República pueda ser llamado a indagatoria preliminar. Hay suficiente ilustración para desmontar, con las herramientas de la verdad, el discurso uribista/santista, repleto de miedos, manipulaciones y falsedades rotundas. Si pretende mover a los abstencionistas, al secular importaculismo nacional, hay que confrontar, de manera decisiva, al delfín de la Casa de Nariño. Marcar, con todos los hierros, la diferencia. No hay otra alternativa.

Conoce más
Ver todas las noticias