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Inés de Castro

¿Inés de Castro, personaje de novelas y de obras de teatro, está basada en algún hecho real? (MARIA LUISA DE CASTRO, Bogotá).

31 de octubre de 2008 - 03:22 p. m.
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La colaboradora dice que su interés va más allá de la coincidencia de apellidos y la verdad es que la trágica historia de doña Inés de Castro, personaje bien real, merece ser contada, aunque ya Víctor Hugo y Voltaire y especialmente Vélez de Guevara en “Reinar después de morir” lo hicieron en forma maestra, pero dejando correr la imaginación . La historia se remonta a mediados del siglo XIV, cuando los reinos de Castilla y de Portugal, que vivían en permanente estado de guerra, decidieron hacer las paces y sellarla con el matrimonio entre la hija del rey Alfonso de Portugal, don Pedro,  con la hija de un noble de Castilla, llamada Constanza Manuel. Lo malo es que cuando esta llegó a la corte de Portugal para conocer a su prometido, venía con una hermosa dama de compañía, precisamente doña Inés de Castro, que casualmente era prima de la prometida. Don Pedro se casó con Constanza pero tomó abiertamente de amante a Inés. Tan abierto fue el “affaire” que el rey ordenó el exilio de Inés a Coimbra, lo cual hizo que don Pedro hiciera frecuentes excursiones por los alrededores.

Mientras tanto Constanza, la legítima mujer del príncipe heredero produjo un hijo, Fernando de Portugal, pero con tan mala suerte que murió durante el parto. Eso permitió a don Pedro juntarse con su verdadero amor, que a su vez le dio cuatro hijos. El rey Alfonso, que veía con preocupación como los hermanos de doña Inés adquirían gran influencia en la corte y para asegurar que solo el heredero legítimo, Fernando, ascendiera al trono sin rivales, ordenó, en la mañana del 7 de enero de 1355, que tres sicarios aprovecharan que Pedro se había ido de cacería, para que entraran al palacio y mataran a los cuatro niños y decapitaran a doña Inés de Castro. Pedro, furioso, se lanzó a la guerra contra su propio padre y pudo ascender al trono dos años más tarde. Sus primera acciones fueron ordenar la ejecución de los asesinos. Uno de ellos escapó pero los otros dos fueron ejecutados en forma horrible, que incluyó que les sacaran el corazón mientras aún estaban vivos. Después reveló que se había casado en secreto con doña Inés y ordenó una tumba majestuosa en el Monasterio de Albozaba y allí fueron trasladados los restos de doña Inés de Castro, en un funeral al que asistió no solo toda la corte sino todo el pueblo. Al morir, don Pedro ordenó que lo enterraran al lado de su verdadero amor.

manueldr@etb.net.co

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