En Colombia la inflación llegó en términos anuales al nivel más bajo observado desde 1962. El Banco de la República plantea este nivel como objetivo para alcanzar en el largo plazo, similar al de las naciones desarrolladas del mundo.
Pero ¿es verdad tanta belleza? Infortunadamente no. Estamos en la fase recesiva del ciclo económico, con un crecimiento estimado de –1% en 2009. El desempleo sube y puede terminar el año en 13,5%. De acuerdo con los anuncios oficiales la pobreza fue del 46% en 2008 y seguramente subirá unos puntos en 2009.
Para considerar que hemos llegado al largo plazo la inflación del 3% se debería acompañar con crecimientos positivos del PIB, por los menos del 5%, una tasa de desempleo por lo menos de un dígito y niveles de pobreza por lo menos de la mitad de los actuales.
También sería deseable tener un sector público superavitario o al menos en equilibrio fiscal; las tasas de interés de intervención del Banco de la República deberían estar en un nivel ligeramente superior al actual; los reajustes de los salarios, incluido el mínimo, deberían seguir la regla del reajuste en términos reales según los aumentos de la productividad .
Las empresas deberían generar su rentabilidad con márgenes más estrechos y mayor volumen de producción. Y el sector financiero podría seguir ganando dinero con márgenes inferiores pero más operaciones.
Este escenario es una utopía pero vale la pena que las sociedades tengan utopías y trabajen para alcanzarlas en medio de grandes incertidumbres. Llegar a una inflación del 3% es un logro de esta utopía que se debe mantener tratando de alcanzar las otras metas. Lo peor que puede suceder es que la inflación del 3% sea flor de un día y las otras metas no se alcancen.
*Director Crece.