El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

La muerte de un terrorista

Al igual que varios de los guerrilleros colombianos, murió de viejo en Damasco, capital siria, Abu Daoud, líder del movimiento palestino Septiembre Negro y cerebro del atentado contra  los deportistas israelíes en la Olimpiada de Múnich en 1972.

06 de julio de 2010 - 05:40 p. m.
PUBLICIDAD

Este ataque, en el que murieron 11 atletas de la delegación de Israel, marcó un hito en el terrorismo global. Por primera vez sucedía un hecho de esta magnitud en el marco de un evento cubierto masivamente por los  medios de comunicación.

Así el mundo conoció de la lucha del pueblo palestino, pero ésta a su vez quedó encasillada como una campaña de carácter terrorista, etiqueta de la cual sólo se pudo librar a comienzo de los años 90. Los grupos terroristas del mundo y sus sucesores tomaron atenta nota de la importancia de los medios masivos para avanzar en sus fines.

Las Olimpiadas teutonas, que servían como presentación en sociedad de la nueva gran Alemania, la república federal, parte de la alianza occidental en el fragor de la Guerra Fría, recuperada de la guerra e insertada nuevamente en el orden mundial, quedaron para siempre signadas con este atentado.

La paradoja de la historia haría que pocos lustros después del Holocausto, Alemania fuese nuevamente el lugar donde atletas judíos morían asesinados.

En los años subsiguientes el servicio secreto de Israel daría muerte a la mayoría de los responsables de la matanza, pero Mohammed Oudeh, alias Abu Daoud, sobreviviría a un intento contra su vida en Varsovia, Polonia. En una entrevista con el New York Times en 2006, Abu Daoud, desde Damasco, recordaría la forma como se planeó y llevó a cabo la operación y no demostró arrepentimiento alguno por ésta. Por el contrario, manifestó que gracias al atentado el mundo conoció al pueblo palestino.

El problema ha sido que durante demasiados años se privilegió únicamente la lucha armada y el terrorismo, tanto por la Organización para la Liberación de Palestina (Olp) antes, como por Hamas, ahora. Sin embargo, hace ya mucho tiempo que esta lucha armada se tornó anacrónica y contraproducente y lo único que les ha acarreado a los palestinos es más sufrimiento, a la vez que los aleja cada vez más de alcanzar sus legítimas pretensiones nacionales y territoriales.

Cuando finalmente la Olp abandonaba la lucha armada para buscar la salida negociada, Hamas ahondaría en la primera con las nefastas consecuencias para la paz en la región y para la población palestina. La lucha del pueblo palestino, pletórica en mártires, es magra en resultados.

Antes de su muerte, en referencia a Israel, Abu Daoud declaró: “Yo ya no puedo luchar más contra ustedes, pero mi nieto y sus nietos lo harán”. Es de esperar que la paz entre Israel y Palestina, ni esté tan lejos, ni persista en el camino de la lucha armada que Abu Daoud hasta su muerte defendió.

Conoce más
Ver todas las noticias