Decía Rudolph Hommes que Colombia sigue siendo uno de los países con mayor proporción de pobres en Latinoamérica y de mayor desigualdad, a pesar de su crecimiento económico.
Paradójicamente, estos asuntos no parecen estar entre las prioridades que transmiten los medios sobre las campañas. ¿Existe algún programa de gobierno que tenga claras las causas de la pobreza y que explique al menos una vía para superarla? ¿Para cuántos es prioridad acabar con la desnutrición infantil crónica?
Según estudios en el tema, un niño desnutrido antes de los cinco años es un niño con un futuro incierto: difícilmente superará la primaria, tendrá más dificultad para convivir y posiblemente sea un agente violento.
Solamente en Caldas —qué decir de Colombia— hay municipios donde uno de cada tres menores es desnutrido crónico. La plena cobertura en preescolar y la nutrición completa de nuestros niños y madres gestantes debería ser prioridad de Estado y, por supuesto, de campaña.
¿Qué harían los candidatos para disminuir drásticamente los embarazos adolescentes? Estudios demuestran que la maternidad precoz —antes de los 18 años—, por lo general perpetúa la pobreza. ¿Algún partido o campaña lo tiene como prioritario?
Ni qué hablar de la pobreza y el campo. Deberían existir propuestas integrales de fortalecimiento del campo. El debate no tendría que ser sólo sobre subsidios ni con un enfoque proteccionista, pues hay cosas de fondo, como la cobertura educativa rural plena, las vías terciarias en un país de montañas, los riegos y principalmente la productividad de las tierras en una Colombia donde parte importante de la propiedad rural es de mafias, paramilitares o guerrillas. La paz entrará, primero, por el campo.
Una propuesta seria y necesaria sería debatir cómo aprovechar nuestra diversidad biológica como fuente de riqueza y de paz. De hecho, el británico Martín von Hildebrand propuso en este diario triplicar la extensión de dos parques naturales en Amazonas y Vaupés. Esto le generaría a Colombia 150 millones de dólares anuales por venta de oxígeno.
Esto último es exactamente lo que ya hacemos en Manizales, pero por nuestra proverbial timidez no lo hemos contado ni aprovechado: Procuenca acaba de registrarse ante la ONU como el primer proyecto colombiano y el decimocuarto del mundo apto para vender oxígeno.
Más que felicitar a los que desde hace 10 años participan en el proyecto, invito a los gobiernos regional y nacional, al igual que al sector privado, a hacer crecer y multiplicar el modelo de reforestación de Procuenca, por nuestra propia subsistencia. Esta iniciativa garantizaría agua para Manizales y el sur de Caldas en el mediano plazo.
Aún faltan, al menos, 10 mil hectáreas; ya van 5 mil reforestadas.
* Rector de la Universidad de Caldas.