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Con alcalde, pero sublevado

26 de enero de 2014 - 11:00 p. m.

En Colombia pocas personas tenemos duda de lo desproporcionada que fue la sanción que el procurador Alejandro Ordóñez impuso al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, por el “caso de las basuras”; sin embargo, el procurador actuó en derecho.

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Ser desproporcionado jamás se podría configurar como delito, pues al fin y al cabo es potestad del Ministerio Público moverse dentro de un rango de años para sancionar. No creo, y es absurdo que se piense, que el procurador actuó fuera de la ley.

Estamos más bien frente a un alcalde al que le sobran buenas intenciones, tampoco de eso tengo duda, pero intenciones de permanecer en el poder a costa de lo que sea y como sea, incluso de movilizar a sus “devotos” para que le ayuden en su nueva forma de “sublevación” a la ley… Con palabras adornadas y retórica poética que envuelven a la muchedumbre para que lo sigan como “borregos al matadero”.

Hablar de “golpe de Estado” frente a la actuación claramente apegada a la ley de los funcionarios del Ministerio Público y hacer ver que quien lo está dando es el procurador, me parece aún más exagerado y abusivo por parte del alcalde. A Petro le sobran ego, soberbia, ínfulas de “dios”. El intocable a quien la “ley del monte” —a la cual, parece, se acostumbró— seguirá arropando hasta el Olimpo. Lo preocupante es que gran parte de la ciudadanía lo cree así, gracias a su verbo hipnotizador. Es claro que así el pueblo elija a un ciudadano, éste tiene que estar sometido al imperio de la ley, y de acuerdo con la ley, algún funcionario (persona) será quien tome la decisión de inhabilitarlo o destituirlo y en este caso le toca al Ministerio Público, como bien lo sentenció la Corte Constitucional.

En la Plaza de Bolívar se forma un volcán más peligroso que el Vesubio. Con retórica extravagante —jamás como estrategia política—, Petro tiene personas apostadas todos los días en la plaza con carpas… Pero si esa movilización fuese para apoyar al procurador o a un contradictor suyo, no sé si lo permitiría. No creo. Petro abusa de su poder y del presupuesto del Distrito.

El alcalde no quiere irse. Se ha inventado una nueva sublevación. Buscará todas las mañas jurídicas para dar la pelea y crear el enredo, pero tiene su as bajo “la plaza”, perdón, bajo la manga. Si lo destituyen, el pueblo lo rodeará y eso creará el caos en la capital de Colombia… Ese volcán en movimiento podría hacer erupción y levantar rocas y lava en toda Colombia, causando mucho daño.

Petro: usted es un funcionario público, respete la ley y la Constitución. Respete al procurador. Nadie le está dando golpes de Estado (¿ya se cree presidente?). Aprenda a perder, y lo esperamos en 15 años para que con su ego más sano, su ínfula de “dios” más bajita, pueda seguir sirviendo al país sin cometer errores que le sean disciplinables; pues si de nuevo se equivoca, espero que haya toda una institucionalidad, unas leyes y una Constitución que no permitan más sublevados que se arropen con los cuerpos de marchantes que quizás no saben la dimensión de su fanatismo hacia líderes egocentristas que los pueden llevar al derramamiento de sangre. Dios no lo quiera.

Petro, salve usted la patria distrital. Acate la ley y deje en paz a sus electores, no los manipule tanto, y que más pronto que tarde, la Bogotá Humana pueda seguir su marcha. Al fin y al cabo, el mandato lo debe tomar una persona de su mismo partido, recuerde que aún le queda el poder detrás del poder.

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