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Concertar no es claudicar en lo fundamental

02 de abril de 2023 - 09:00 p. m.

En respuesta al editorial del 19 de marzo de 2023, titulado “De reformas, cambios y estrategias”.

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Si bien es cierto que concertar no es perder la esencia de un argumento, se quiere que el Gobierno ceda en lo fundamental de las reformas, para que el establecimiento quede tranquilo y “que todo cambie para que nada cambie”. A Gustavo Petro lo eligió un pueblo cansado que decidió votar por el cambio —pese a todas las mentiras que se repitieron como verdades, como por ejemplo que nos íbamos a volver como Venezuela—. Estas tres reformas son la espina dorsal de su programa de gobierno junto a la paz total.

El proyecto de reforma pensional de Petro se soporta en un sistema de columnas. El primer soporte busca darles a los pobres un apoyo solidario, el segundo estribo apoya a quienes ya cotizaron pero no les alcanzaron las semanas para la pensión y el tercer soporte es de ahorro individual en donde actúa Colpensiones (tres s. m. m. l. v.) y después actúan los fondos privados. Pero a esto hay que agregarle que el Estado pagaría $223.000 mensuales para los mayores de 65 años en pobreza extrema. No podemos seguir permitiendo que cuatro grupos económicos manejen más de $360 billones a su antojo —construyendo peajes— y que todas las utilidades sean para ellos, pero es malo si los maneja el Estado para el bien común.

Las contrarreformas sociales y laborales en los gobiernos de Gaviria y Uribe disminuyeron ostensiblemente los ingresos de los trabajadores con el cuento chino de reducir la informalidad y el desempleo, cosa que no sucedió. Hoy premios nobel de Economía como David Card han demostrado que eso es una falacia para incrementar las utilidades del empresario. Con esta premisa falsa, los empresarios se echaron al bolsillo billones de pesos del trabajo no pagado a los trabajadores. ¿Será que esto es justo? No creo. El otro aspecto es la reforma a la salud, que es primordial. Con demasiada frecuencia se interpone una tutela en salud, poniendo a la justicia a resolver la ineficiencia del sistema, convirtiéndose los jueces en las verdaderas EPS de Colombia. Pero hoy, gracias al aparato mediático de comunicaciones, nos las venden como la gran panacea, haciéndonos olvidar las largas colas para obtener una cita y qué no decir del afamado paseo de la muerte. De manera más gráfica podemos decir que los abogados son los operadores del servicio, de las IPS son los médicos y las enfermeras —dizque héroes, pero mal remunerados y con salarios atrasados—, y de los usuarios son los jueces otorgando procedimientos de salud.

A Petro se le eligió para que hiciera lo que está haciendo, no para que haga el programa de los que perdieron. No es que no estemos de acuerdo con concertar, porque de paso esto no es claudicar, pero a lo esencial de las reformas no podemos renunciar. Cuando fui auditor general de la República, descubrí que la salud era la mina de oro de los corruptos, que financiaba a paramilitares y parte de la clase política y empresarial del país.

* Exauditor general de la República.

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