El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Estamos en un momento propicio para cambiar

16 de diciembre de 2019 - 12:00 a. m.

Por Octavio Cruz González

PUBLICIDAD

En respuesta al editorial del 7 de diciembre de 2019, titulado “La paz con el Eln depende de la guerrilla”.

Si seguimos creyendo, torpe e ingenuamente, que toda la responsabilidad de la violencia y de la guerra, que se vive desde hace tanto tiempo en Colombia, está solamente en manos de los grupos violentos, que de tanto en tanto se generan y aparecen en este inequitativo, injusto y sufrido país, como si se dieran por generación espontánea, y como ocurre con el caso de la antigua guerrilla del Eln, caemos en una visión errada, simplista y parcializada del asunto, porque así les estamos restando importancia a los cientos de causas que originan y provocan esa aparición constante de esos grupos violentos, aunque al mismo tiempo sea verdad que somos una sociedad hastiada de esos actos y de esos grupos, pero también es cierto que lo somos de nuestra clase dirigencial en general.

Porque sugerir que la decisión de que vivamos en paz, y de que estemos en un conflicto permanente, solamente les corresponde a esos grupos que escogen la violencia como la herramienta ideal para lograr un cambio, es de una concepción bastante ingenua y torpe, aunque no les sobren motivos y razones a quienes así lo sugieren. Al hacerlo se les está quitando toda la responsabilidad que tienen todas nuestras clases dirigentes, sean ellas políticas, económicas y religiosas, y a los partidos y movimientos que los postulan y los apoyan, porque son la otra cara de la moneda con la que se juega el porvenir, con el desarrollo y con la tranquilidad de este sufrido país.

Mientras sigamos restándole importancia a los actos de corrupción, de injusticia y de inequidad, con los que esas clases dirigentes tienen sumida en el atraso, en la ignorancia, en la injusticia y en la desesperanza a Colombia, así no estemos directamente accionando las armas, pero con nuestra omisión estamos siendo igual de responsables y colaborando con el caos social y emocional en el que llevamos viviendo desde hace tanto tiempo.

Por eso no podemos desaprovechar el actual momento de convulsión social para exigir los cambios necesarios, de actitud, de moral y de políticas, y así podamos aspirar a la transformación definitiva de nuestro Estado, el cual viene, desde hace mucho rato, siendo sometido a unos ataques irresponsables y constantes por una clase dirigencial desvergonzada y corrupta, tratando de desmontarle sus funciones sociales, de donde precisamente parten la justicia y la equidad necesarias para poder intentar vivir en paz.

Octavio Cruz González octaviocruz88@gmail.com

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias