Quisiera pronunciarme con un antieditorial a su editorial “El arte de profanar”, publicado el día 29 de agosto de 2014.
Con relación a su editorial, me extraña en demasía que un periódico que se dice liberal y democrático sea tan intolerante con un grupo de católicos que lograron suspender la exposición intitulada Mujeres ocultas en el Museo Iglesia Santa Clara. Es más, ustedes se asemejan a los comunistas estalinistas que convirtieron las hermosas iglesias ortodoxas rusas en establos para ganado porque no eran creyentes.
La iglesia de Santa Clara es tan bonita que la volvieron museo por su arquitectura y las obras coloniales allí expuestas, y no por la basura de obras que allí exponen las “toquicas” de turno, las cuales destruyen totalmente la estética de la iglesia colonial. Si quieren presentar todas estas porquerías, conviertan la iglesia en bodega y saquen de allí todas las obras de arte colonial, que es lo único que les falta.
Pero más que rechazar la exposición de vaginas en cálices, que a ustedes les gusta, es el sitio en donde lo hacen, porque profanan la iglesia-museo tradicional y a sus creyentes. Que la expongan en el Museo Nacional o donde quieran, pero no en una iglesia colonial desfigurada por las políticas culturales que se han tenido con ella.
Estoy seguro de que ustedes no han visto ninguna de las porquerías de exposiciones que allí se han montado en los últimos años. Son además un irrespeto al arte y la cultura, como el “artista” que tapizó con láminas de aluminio los pisos y paredes de la iglesia Santa Clara, tirándose las obras coloniales allí expuestas.
Aclaro que no soy católico, pero me siento vulnerado en mi derecho a disfrutar el patrimonio cultural de los colombianos, como es la iglesia de Santa Clara, y estoy totalmente de acuerdo con el Tribunal de Cundinamarca, porque actuó en derecho y no está errado, como ustedes dicen.
*Antonio Chávez