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Más ideas, menos pasión

17 de agosto de 2014 - 10:00 p. m.

El siglo XXI ha iniciado ya hace más de una década y consigo trajo lo que desde antes de su inicio muchos expertos prevenían: una expansión tecnológica sin dimensiones, ni precedentes.

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La masificación del internet y de los teléfonos celulares han cambiado por completo nuestras vidas, nos ha dado la oportunidad de acceder a información que hasta hace solo unas décadas era considerada privilegiada y además nos  ha brindado herramientas para comunicarnos sin importar el lugar en donde estemos y sin distinción de clase social (salvo en unos pocos países en vía de desarrollo, en los que todavía no se puede acceder con facilidad a estas herramientas).

Pero, ¿que sería del internet y de los smartphone sin las redes sociales? Las redes sociales se han convertido en el epicentro de la expresión humana, todos los sentimientos, pensamientos u opiniones, que en ocasiones no nos atrevemos a confesar en frente de otras personas, están siendo publicadas a través de estos medios. Sin duda alguna debe haber terapeutas o psicólogos que recomienden este tipo de ejercicios a sus pacientes. Sin embargo, ¿qué tan buenos resultan estos espacios para debatir aspectos tan relevantes para el interés nacional como las elecciones presidenciales, reformas a la Constitución, la inclusión de nuevas leyes, proyectos estatales o simplemente definir la continuidad de un servidor público en su cargo actual? Si se mira desde un punto de vista “ideal”, serían la herramienta perfecta para poder escuchar todas las opiniones y propuestas de solución a estos problemas de tantos colombianos que por diversas circunstancias, no son tenidos en cuenta por otros medios. Sin embargo, ¿realmente los pensamientos que expresamos en estas redes sociales son constructivos? ¿Realmente encontraremos solución a través de comentarios viscerales, sin filtro alguno, en donde nos dejamos guiar por la pasión  que despiertan nuestros ideales o creencias políticas (por qué lo reconozco, lo he hecho) y atacamos buscando destruir con nuestros argumentos, los argumentos de los otros?

Desde mi punto de vista no lograremos mucho a través de las redes sociales si no planteamos desde ya un cambio, sobre todo para que las ideas sean tomadas para construir a partir de ellas, y no para destruirlas totalmente. Simplemente por ser emitida de una u otra vertiente política con la que estamos  en desacuerdo,  nos dejamos guiar por la efervescencia que nos produce un comentario y arremetemos en contra de otros compatriotas. Esos momentos en que nos olvidamos que cada colombiano es un hermano más y no un enemigo.

Por eso mi invitación de hoy es para que, no dejemos que esta oportunidad de ser escuchados sin distinción social u económica se opaque por la poca tolerancia, no dejemos que se nos escape la oportunidad de construir un país entre todos, en donde prime la intención propositiva antes que la destructiva, porque la Colombia que queremos, es una Colombia de oportunidades, démonos los unos a los otros la oportunidad de expresarnos, sin ser  objetivo de insultos, démonos la oportunidad de soñar con el país que queremos, pero sobre  démonos la oportunidad de tener una Colombia de todos.

Así que, ya lo saben, ¡MAS IDEAS, MENOS PASION!

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