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Retaliación tributaria a las iglesias

12 de septiembre de 2022 - 12:00 a. m.

En respuesta al editorial del 19 de agosto de 2022, titulado “Claro que las iglesias deben pagar impuestos”.

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Las iglesias en la historia de la humanidad han cumplido un papel fundamental. No en vano el notable sociólogo Max Weber hizo su estudio socioeconómico de las naciones basado en las religiones que profesaban, hallando de esta manera una correlación entre las mismas y el desarrollo económico y social. Por lo tanto, se ha promovido la libertad religiosa en diferentes países como pilar fundamental de una sociedad. En muchas naciones, las denominaciones religiosas, que no generan renta, están exentas de impuestos.

Es necesario precisar que los miembros de las congregaciones ya tributan al Estado por diferentes conceptos. Sea renta, IVA y/o demás rubros. Luego, con su dinero restante, hacen aportes a su congregación (diezmo, ofrenda, etc.). Además, quien toma parte de esto para subsistir por ser predicador, una vez más, tributa renta de ser necesario. Una vez la Iglesia (conjunto de miembros de la congregación) da sus aportes a su lugar de culto, estos son usados para construir templos y llevar a cabo obras sociales efectivas, que el Estado colombiano no valora ni considera esenciales, a diferencia de otros países que sí lo hacen.

Saltan a la vista miles y miles de testimonios de quienes han cambiado su estilo de vida y han sido rescatados de los abismos más profundos de los vicios y los delitos, mejorando así su calidad de vida. Ninguna institución del orden internacional, nacional, departamental o municipal ha resocializado a más personas como la Iglesia. Aun así, algunos congresistas y personajes de la vida pública, sin entender ni investigar esto, aseveran que las iglesias no cumplen con su objetivo social.

Es lamentable, pues quienes profieren estas afirmaciones en contra de las iglesias también aseveran que los púlpitos han sido usados para hacer política.

Si bien es cierto que no estoy de acuerdo con que los lugares sagrados, como los púlpitos y altares, sean usados con intenciones políticas, es menester precisar que en una democracia todos los estamentos de la sociedad tienen derecho, sin previa autorización, a participar y dar a conocer sus ideas sin ser perseguidos por las mismas.

Entonces, ¡no entiendo cómo menosprecian la tributación ya existente del pueblo creyente! ¡No entiendo! ¿Cómo algunos pretenden gravar aún más los dineros que ya vienen de tributar por otros conceptos? ¿Simplemente porque algunas congregaciones —no todas— no están de acuerdo con sus posturas políticas? ¿Es democracia decidir poner impuestos a un sector por el simple hecho de no concordar con ciertas ideas?

Por último, basado en las declaraciones hechas con desdén por los proponentes de impuestos a las iglesias, la inferencia a tomar es que no son argumentaciones técnicas, apoyadas en estudios o criterios netamente académicos, sino en retaliaciones políticas hacia una parte de la sociedad porque no concuerda con sus posturas políticas.

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