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Supervisión en crisis: falla el Ministerio de Salud

19 de noviembre de 2023 - 09:00 p. m.

En respuesta al editorial del 1.° de noviembre de 2023, titulado “La deuda del sistema de salud necesita consensos”.

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Su editorial, a partir de la situación puntual de dos importantes actores del sistema de salud, devela algunos puntos estructurales del mismo. Conviven varios problemas de varios años, agravados en 2023. Por ejemplo, la insuficiencia de los recursos de la unidad de pago por capitación (UPC) del Plan de Beneficios en Salud (PBS) —más crítica en este último año y en especial para el régimen subsidiado— y la desfinanciación de presupuestos máximos por servicios no PBS, sumados al flujo de recursos del sistema más críticos en servicios no PBS que se reflejan en elevados montos de cuentas por cobrar. Todo ello evidencia debilidades en la regulación a cargo del Ministerio de Salud.

Por otra parte, el sistema de supervisión y control a cargo de la Superintendencia Nacional de Salud destaca por su falta de prevención y el uso de información parcial y no estandarizada, con lo cual toma decisiones selectivas y tardías. Un buen sistema de supervisión y control con enfoque preventivo e información de la situación financiera ya reportada no habría permitido llegar a estos extremos y tendría un diagnóstico claro del problema en su conjunto y no solo de una parte.

Hubo menos escándalo hace pocos meses, cuando se tomó posesión de la EPS Famisanar. Aún operan algunas EPS que no cumplen indicadores financieros o de la operación en salud y aquí, además de que no se analiza la situación de cumplimiento o incumplimiento de la EPS como punto de partida, no se evidencia ninguna intención del Gobierno, tanto en el Ministerio como en la Superintendencia, de evitar el riesgo para los pacientes por no obtener sus medicamentos.

Si bien puede haber actuaciones de riesgo de las EPS, también ha habido falta de acción del ente supervisor y hasta se vincula el encargado de establecer las reglas acusando al vigilado de obrar mal, pero olvidando que la función de supervisión la ejecuta un subordinado suyo. ¿Quién estará obrando mal: quien pone las reglas, el que supervisa y controla, o el vigilado?

¿Y la salud y la vida de los pacientes? Hace menos de un año las voces de muchos de ellos fueron descalificadas porque, según la anterior minsalud, solo defendían intereses particulares. Así las cosas, da la sensación de que va tomando cuerpo aquella hipótesis de pasillo de querer acabar con el sistema asfixiando a las EPS poco a poco y una a una. Me asusta como médico pensar que es prioritario lograr avances políticos así sea a riesgo de la salud y la vida. Esa salud pública así es muy peligrosa.

* MD, MSP, (c) Ph. D. y profesor asociado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá.

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