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Todo para analizar en la elección brasileña

26 de noviembre de 2018 - 12:00 a. m.

Por Guillermo Alonso Martínez Pérez

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Un personaje siniestro con mensajes agresivos, acordes con el pensamiento medieval, obtuvo unos 57’797.800 votos brasileños para llegar a la Presidencia de su país. ¿Cómo se explica este hecho en pleno siglo XXI? No solo habría que revisar el grado de pensamiento crítico de un pueblo, sino que tal vez nos haga falta repensar las redes sociales y los medios de comunicación, donde en muchos casos reina un afán por la primicia y el show mediático; factores determinantes en el triunfo de Bolsonaro.

La falta de pensamiento crítico, las redes sociales y algunos medios de comunicación mantienen a muchas personas sumergidas en un mar de información falsa, presas del miedo y a merced de un poder comunicacional que las mantiene en un “estado de interpretado”, según lo plantea Heidegger, en donde las personas no piensan por sí mismas sino que son pensadas por un sistema, el cual determina la “verdad”, “el sentido común” y enmarca a una sociedad en esquemas favorables a los intereses del poder económico, que logra contra todo pronóstico poner a personajes como Jair Bolsonaro en el cargo político más alto de su país.

¿Dónde quedan las reivindicaciones sociales alcanzadas por pueblos valientes?, quienes levantaron sus voces de protesta contra el poder económico y sus prácticas utilitaristas, intentando menoscabar la dignidad humana. Estos pueblos reclamaron equidad, condiciones laborales adecuadas y un Estado de bienestar, elementos presentes hoy en día en naciones exitosas.

Se hace necesario revisar la legitimidad democrática del triunfo de Bolsonaro teniendo en cuenta: ¿hay democracia en un país donde el grado educativo de su pueblo es precario? ¿Puede existir una verdadera democracia en un pueblo manipulado por el poder comunicacional al servicio del poder económico?

He aquí la razón por la que cobran relevancia las peticiones en nuestro país para financiar adecuadamente una educación de calidad, única forma de crear pensamiento crítico en una sociedad.

Uno de los elementos característicos del estado interpretado consiste en la avidez de novedad, no importa verificar su confiabilidad, lo único importante es probar lo novedoso y Bolsonaro lo es.

Por lo tanto, el editorial de El Espectador del 30 de octubre de 2018 se queda un poco corto en su apreciación.

memomartinez68@gmail.com

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