El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

¿A qué le teme el presidente Santos?

11 de agosto de 2015 - 11:39 p. m.

Es preocupante observar la pasividad con la que la totalidad del pueblo colombiano observa cómo las instituciones democráticamente elegidas han hecho de nuestro Estado de derecho un lamentable circo, todo con el objetivo único de la firma de una paz que la mayoría de los colombianos ven con marcado recelo.

PUBLICIDAD

En cabeza del Ejecutivo se realizan campañas a nivel nacional para intentar convencer a la población de que los diálogos realizados en La Habana son los que pondrán fin a más de 50 años de guerra en nuestro territorio, pero me pregunto: ¿a qué precio? Y tristemente me parece que la respuesta es que nuestro presidente electo pretende jugársela toda por la firma de una paz con un grupo irregular que a todas luces no pretende reconocer el más mínimo de los delitos que ha cometido desde su creación en la década de 1960, ni mucho menos reconocer que su gran fortuna es fruto de actividades ilícitas, secuestro, extorsión, desplazamiento forzado y otros tantos que rayan en lo absurdo. Hace unos días, el presidente dijo a la nación que se abriría paso a un cese bilateral del fuego cuando se tuviera la plena certeza de la firma de un tratado de paz y con concentración de fuerzas para su adecuada supervisión, pero ahora nos llevamos la (esperada) sorpresa de que cambia su discurso. Mientras la oposición objeta los puntos de vista del Gobierno y sus colaboradores con respecto al manejo de los diálogos de paz, ellos son tildados (de manera que me recuerda a Chávez y Maduro) de enemigos de la paz… Por favor, ni siquiera se toman la delicadeza de escuchar atentamente los argumentos que se esgrimen. Ahora bien, con la caída del helicóptero en Antioquia, se vio un lamentable espectáculo en el que el Gobierno, en cabeza del ministro de Defensa, se apresuró a sacar conclusiones de este incidente, y se atreve a pedir que la verdad sea su versión de los hechos. ¿Por qué el temor de investigar un ataque directo a la aeronave? ¿Tanto teme el Gobierno a las Farc? ¿Tanto teme el presidente la justa reacción del pueblo colombiano si se descubre que fue derribado? La credibilidad de la totalidad del Gobierno, que este 7 de agosto cumplió un largo año de engaños y juegos a la nación, se ha visto afectada, y mientras mantenga su actitud poco clara, y en algunos casos hipócrita, el pueblo colombiano temerá que nuestro amado país corra la suerte de nuestros vecinos más cercanos. Y aún faltan tres años mas. Ricardo Montenegro. Bogotá.  Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

Conoce más
Ver todas las noticias