He estado leyendo varias de las publicaciones de Ana María Cano Posada en el diario El Espectador, y con sinceridad me ha gustado su postura acerca de los diversos temas que ha tratado; especialmente, me llamaron la atención aquellos artículos sobre la violencia y la situación actual de los jóvenes.
Con respecto al primero, me pareció muy acertado lo que plantea acerca de cómo la violencia dentro de Colombia se ha vuelto un medio de interacción, “medio” que ya se manifiesta en lo más cotidiano; cada día me sorprendo cómo en lo más básico, como viajar en un transporte público como Transmilenio, se observa que la gente en general maneja unos niveles altos de agresividad, que frente al mínimo estímulo terminan en violencia; y esto no sólo se ve en el transporte público, sino en general en todas las esferas en las que nos movemos. De igual forma, con respecto a lo que plantea frente a los jóvenes y su anomia, pienso que sí es una situación de olvido y de incertidumbre guiada casi exclusivamente por el deseo propio, pero pienso que en la sociedad en la que estamos no es algo que se relacione exclusivamente con los jóvenes.
Este último punto me lleva a pensar cuál y cómo sería una vía útil para cambiar estas realidades. Aunque soy consciente de que un cambio inmediato no es posible, al ver los últimos acontecimientos ocurridos en el país (como las marchas estudiantiles y la forma en la que se han llevado a cabo) y con base en conocimientos que he adquirido acerca de nuestro país (por ejemplo cómo se llegó a la Constitución del 91 y todos los cambios sociales que trajo consigo), pienso que un cambio desde lo pequeño, incluso desde lo individual, sí puede generar un impacto significativo.
Muchas veces nos centramos en señalar o juzgar un acontecimiento, pero nos quedamos ahí y luego nos quejamos del cambio que aún no llega. Pienso que esto puede modificarse desde acciones pequeñas que de verdad impacten al individuo a nivel personal y en su interacción con el otro.
Frente a la anomia y la individualidad que muestra la juventud en general, hay diversos medios por los que se puede acceder a ella y hacerla más consciente de su medio (de esa realidad que muchos de nosotros ignoramos o negamos conocer, como la pobreza extrema que enfrentan muchos colombianos), de la historia del país y de la influencia de los jóvenes en el desarrollo de la misma, entre otros. Este medio de identificación puede ser una técnica efectiva que no sólo puede funcionar entre los jóvenes, sino que, además, puede ser un medio para lograr que la sociedad vaya perdiendo esa falta de memoria frente al hecho y a cambios fundamentales que explican lo que somos y lo que podemos ser como país y como sociedad.
Diana Betancourt. Estudiante de psicología.
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