Aunque el Chocó es un ejemplo vigente desde los tiempos de la Conquista, es oportuno traer a cuento el parecer del padre Joaquín de Fenestrand en El vasallo instruido de 1783, citado por James Parsons en su estudio sobre la colonización antioqueña, muy cerca de la opinión que tenía Mon y Velarde sobre la postrada Antioquia del fin del siglo XVIII:
“Lejos de persuadirme de que las minas son el ramo más feliz de la Corona, soy del parecer que son la causa de los atrasos sensibles de las provincias. La de Antioquia que toda está lastrada de oro, es la más pobre y miserable de todas”. Que nos libren de este espejismo en el desierto que fue y sigue siendo El Dorado, Fata Morgana…
Rodrigo Pérez. Bogotá.
Posconflicto: el protagonista
Bienvenido 2014 en Colombia, será decisivo el acuerdo de paz que se lleva a cabo en La Habana (Cuba), entre la guerrilla de las Farc y el Gobierno.
Necesitamos un Congreso más que fortalecido, sólido, con verdaderos líderes, porque el posconflicto será más difícil que el mismo acuerdo logrado. Por eso la importancia de votar el próximo 9 de marzo.
El abstencionismo no puede ser protagonista, para eso está el voto en blanco. Urgente: reformas a la salud, justicia, educación, agraria, etc., las cuales quedaron sepultadas en 2013.
Cero impunidad con las Farc, aunque no pagarán lo que cada uno de los colombianos quisiéramos que pagaran. Recordemos que la exguerrilla del M-19 tampoco pagó lo que merecía y aún hay 10 personas desaparecidos después de la sangrienta toma del Palacio de Justicia en 1985, donde murieron magistrados, consejeros de Estado, empleados judiciales y un sinnúmero de inocentes durante el gobierno del conservador Belisario Betancur.
La paz es asunto de todos y cada uno de los colombianos, no necesariamente es la reelección del presidente Juan Manuel Santos.
Helena Manrique. Bogotá.
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