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Adiós a Lorenzo Gamba

05 de octubre de 2015 - 09:00 p. m.

Adiós a Lorenzo Gamba

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A Cartagena y La Calera, “te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero…”. Así concluye Lorenzo Gamba un bello artículo sobre su gran amigo Ignacio Abello publicado en este mismo diario el 26 de abril de 2010, con ocasión del primer mes de su muerte.Hoy somos nosotros, los que quedamos, los que queremos hacer un sentido homenaje a Lorenzo Gamba quien el pasado 9 de agosto —de manera sorpresiva— nos dejó huérfanos nuevamente.Lorenzo fue un ser humano extraordinario, tal como él describió a mi papá en el artículo así fue él también, una persona cálida, con un humor único, generoso, generoso, generoso. Discutir con él, en Cartagena, La Calera o más recientemente en Bogotá, era divertido para quienes lo conocíamos bien, le encantaba provocar a su audiencia para generar debate, contradecía por el hecho de contradecir, y grandes discusiones e incluso peleas (amables eso sí) se desataron en torno a un cigarrillo y un buen whisky.Tal vez la cualidad que siempre me impresionó de Lorenzo, después de su generosidad (y sí, la repito) era su conocimiento profundo sobre las ciencias exactas, pero a la vez su sensibilidad literaria y poética junto con el entendimiento de los grandes filósofos. Con mi papá hablaban de filosofía, y obviamente Lorenzo provocaba la discusión y el debate negando la importancia de los griegos en la historia y defendiendo las ciencias exactas como motor de la civilización; con otros amigos del “grupo de amigos” discutía de física e incluso de astronomía. La última vez que lo vi, pensaba en irse al África, no alcanzó, pero quiero pensar que es el único plan que no hizo en su vida ya que la gozó y disfrutó con su familia y amigos.La muerte se llevó a Lorenzo y todos a su alrededor, familia y amigos-familia nos sentimos huérfanos, pero queremos pensar que se ha reunido —quién sabe dónde porque ni él ni mi papá eran creyentes— con su gran amigo y juntos tomándose unos buenos whiskies, nos están viendo a nosotros celebrar su vida. Nos duele saber que no lo volveremos a ver, pero nos alegramos de haber tenido la fortuna de haberlo conocido.Muchas gracias Lorencito…

 

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