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Algún día la marihuana como droga recreativa se legalizará en Colombia

12 de octubre de 2018 - 12:00 a. m.

Desde los albores de la humanidad, el hombre se ha drogado con variadas sustancias y con diversos fines: rituales mágicos, religiosos, guerreros o simplemente por divertimiento. Pero no solo el Homo sapiens. La etología prueba que los animales también se drogan: los gatos con su hierba gatera, la mastican y se la frotan; los mandriles antes de la pelea consumen una planta llamada iboga; los renos en la gélida Siberia se traban con un hongo llamado amanita que los vuelve locos de contentos. Desde siempre, las drogas han sido utilizadas por humanos, animales y por los dioses en el Olimpo, que bebían vino en copas de oro.

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La ciencia ha probado que los daños directos en fumadores de marihuana incluyen fallas en la memoria, depresión, psicosis, esquizofrenia y alteraciones de la personalidad. A eso hay que sumarle los mismos efectos nocivos del tabaco.

Los problemas colaterales son los más visibles y los que más escozor producen a la sociedad: narcotráfico, colonización por los fumadores de emblemáticos espacios públicos y los accidentes de tránsito causados por la legión de motociclistas y choferes que conducen bajo la influencia del cannabis. Son cientos de siniestros prevenibles que causan miles de muertos, personas heridas y un sinnúmero de familias destruidas. Estudios científicos sobre accidentes relacionados con el consumo de marihuana demuestran que el conductor bajo los efectos de la hierba tiende a reducir la atención en la vía y se sale de la carretera o invade otros carriles.

A lo largo de la historia se ha probado que la represión no es lo más apropiado para manejar la drogadicción. La marihuana no se va a acabar con castigos; es una planta que hunde sus raíces en la historia de la humanidad. En la Edad de Bronce, hace 5.000 años, ya se traficaba cannabis entre Europa y Eurasia (Vegetation History and Archaeobotany).

Un informe de la Global Commission on Drug Police de septiembre de 2018 dice: “Las políticas actuales no están reduciendo la demanda, ni el suministro de drogas ilegales, sino todo lo contrario”, denuncia Ruth Dreifuss, la presidenta.

El uso de la marihuana como droga de divertimento o recreativa se va a legalizar en Colombia, pero antes se realizarán muchísimos debates apasionados, acalorados y muy aburridos. Se regulará su uso como se hace con el tabaco. El Estado obtendrá una jugosa renta como la de los licores, se crearán muchos nuevos puestos de trabajo, entre cultivadores y comercializadores, la transformación de la hierba en cigarrillos y el desarrollo de la farmacopea concerniente para usos medicinales. Los cultivadores podrán ser financiados por los bancos, los usuarios de la hierbita no tendrán que invadir los lugares públicos para fumarla, se destinarán sitios especiales para hacerlo y, lo mejor todo, el narcotráfico no tendrá cabida.

Esperanza Escribano.

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