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AMLO eleva riesgo sanitario al mezclarlo con resentimiento social

02 de enero de 2021 - 10:00 p. m.

El pésimo ejemplo que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha dado en México en cuanto al uso del tapabocas y el distanciamiento físico es doblemente riesgoso, pues terminó mezclándose con el resentimiento social que él mismo encarna.

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Desde el comienzo de la pandemia minimizó estas medidas sanitarias básicas. Y apenas a mediados de diciembre, ya en pleno pico de la pandemia, se abrazó sin mascarilla con ciudadanos que le pedían fotos en una gira por el estado de Oaxaca.

Por ello no es casualidad la elevada tasa de contagios de COVID-19 y mortalidad que aqueja al país azteca.

En Colombia me quejaba de que mucha gente irresponsable no sepa guardar la debida distancia física y tienda a amontonarse. O de que, al hacer ejercicio, muchos se bajen el tapabocas. Pero por fortuna desde el presidente hasta gobernadores y alcaldes han insistido en la importancia del uso de tapabocas, en un mensaje unificado que la gente en general ha acatado.

Por el contrario, lo que se ve en estos momentos en México, en ciudades tan importantes como la capital misma, es preocupante.

Es frecuente ver en la calle a personas sin tapabocas que parecen enorgullecerse de no hacerlo, como envalentonadas por el discurso irresponsable del mandatario mexicano, en una peligrosa mezcla de politización de la salud pública y un resentimiento social desafiante.

En cada uno de esos irresponsables sin tapabocas parece advertirse una actitud similar: “Sí, ando sin tapabocas, ¿y qué? Si mi presidente lo hace, ¿por qué yo no?”.

Es un fenómeno similar al que ha provocado el irresponsable de Donald Trump en Estados Unidos esgrimiendo supuestas banderas libertarias a la hora de elegir si usar tapabocas o no.

Con la gran diferencia de que aunque en México también ya empezaron a aplicarse las primeras vacunas, la cantidad disponible para la población que las requiere aún es ínfima en comparación con los millones de dosis que se necesitan a la brevedad.

Octavio Pineda. Ciudad de México.

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