Señores de El Espectador: desconcierta, confunde y hasta molesta el antieditorial elegido para este lunes 13 de octubre, titulado “Sí al fracking responsable en Colombia”, pues aunque son autónomos, responsables, analíticos, dueños de este importante medio de comunicación, lo que les permite, les faculta y están en libertad de publicar lo que quieran, además, a la par, con el argumento de la libertad de expresión que estipula oír a todo el mundo y en cualquier tema, créanme que este antieditorial va en contravía de la actitud o postura que ustedes han venido mostrando a favor del medio ambiente, de la naturaleza, de los ecosistemas, de la fauna, del aire y del agua, entonces veo con preocupación, y con mucho pesar, cómo, por esas mismas razones anteriores, ponen en riesgo de duda esa “supuesta” parcialidad hacia la protección ambiental que tanto pregonan, pues considero que al publicar este documento, en el que el único argumento expuesto es el relacionado al costo-beneficio que tiene este procedimiento para los países, empresas, personas y negocios alrededor de la explotación, con este método, de estos combustibles no renovables, dejándome la sensación, quizá muy personal, que parecieran dar a entender, en el fondo, que están de acuerdo con que en el capitalismo, sistema en el que nos movemos y actuamos, lo único importante es el lucro que generan las actividades.
Los cincos puntos que expone el autor del mismo, como argumentos a favor del fracking, sólo hablan del valor estratégico de estos combustibles, de la reglamentación y procedimientos para su explotación, de estudios y experiencias ajenas, de posibles controles y beneficios. En ningún punto manifiesta, ni siquiera menciona por ningún lado, el valor o el beneficio que representa el agua en comparación del petróleo o del gas.
Para mí el punto en cuestión va en la manera económica, ética y moral como valorizamos el elemento agua; ¿acaso no son muchos los expertos y científicos de todo el mundo, incluyendo a los pocos y confiables que hay en Colombia, que vienen advirtiendo y anunciando, desde hace muchos años, que el elemento esencial para el futuro de la humanidad es el agua? No el petróleo ni el gas, por muy importantes que estos sean actualmente. Entonces les pregunto y les cuestiono: ¿vale la pena exponer de esta forma, no sólo este asunto del fracking, sino la propia credibilidad de un medio tan importante como ustedes, dándole bombo o palestra a un artículo y a un tema en donde lo único que se menciona, se expone y se argumenta a favor de esta metodología es el lucro, y para nada compara ni relaciona esos mismos beneficios o lucros que se generan, o se generarán a futuro, por tener agua?
Octavio Cruz. Cali.