Entre Briceño y Sogamoso hay 204,9 km por carretera, dice el concesionario. ¿Por qué no está terminada la doble calzada de dicho trayecto, luego de 10 años de iniciados los trabajos? La matemática básica indica que hubiera sido necesario construir 20,5 km al año para terminar el proyecto en ese plazo, labor que para nada suena ilusoria.
Sin embargo, la realidad muestra que la poderosa concesión Solarte Solarte Constructores —que tiene a su cargo las obras y el mantenimiento de ésta y otras vías fundamentales del país, y que recibe y recibirá durante muchos años jugosísimas sumas por el uso que de ellas hacemos/haremos los colombianos— no ha sido capaz de cumplirle a Cundinamarca y Boyacá.
Nuevamente, ¿por qué? ¿Cuándo estarán listos, finalmente, los trabajos? ¿A quién corresponde llamar al orden a estos señores? Que se investigue si hay anomalías, se le cuente a la opinión pública y se apliquen los correctivos precisos. Es hora de acabar con los abusos e irrespetos de los concesionarios.
Mauricio A. Salas. Bogotá.
Un omisión imperdonable
En nuestra edición de ayer publicamos un editorial llamado “Rememorando una mente macabra”, en el que hacíamos un recuento de la vida del capo del narcotráfico Pablo Escobar, a propósito de la serie que comenzó a emitir anoche el Canal Caracol. Dentro del recuento rápido de la estela de sangre que sembró en Colombia, mencionamos a apenas algunas de las personas que se le opusieron y que, por ello, terminaron muertas a manos de su furia asesina y sus ansias de poder. Si bien hacíamos la salvedad de que era una pequeña muestra no representativa de los muchos valientes colombianos que dieron ejemplo en esa batalla, entre las víctimas olvidamos mencionar nada menos que a Luis Carlos Galán, el líder del Nuevo Liberalismo, única tendencia política que se opuso a las movidas de Escobar y que de hecho lo expulsó de sus huestes cuando éste comenzaba a mostrarse como un Robin Hood de la política. Ninguna de las víctimas de Escobar debe escapar a la memoria en estos días, pero Galán mucho menos. Lamentamos esta omisión imperdonable y ofrecemos nuestras más sinceras disculpas a su familia, a sus compañeros de lucha y a los lectores por tamaño desatino.
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