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Cartas de los lectores

20 de diciembre de 2012 - 06:00 p. m.

A veces por querer demostrar demasiado, no se demuestra nada.

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¿Cómo así que el cristianismo no tiene nada que ver con curas y obispos? ¿Cómo así que Jesucristo no tiene nada que ver con lo que ellos predican y practican? ¿Cómo así que lo que ellos (curas y obispos) han hecho a lo largo de la historia solo ha sido desprestigiar la verdad revelada por Dios? 

 De una legítima y elegante crítica como la que se desprende del hermoso poema de William Ospina, publicado el domingo último en El  Espectador, pasa uno de los corresponsales de esta semana a negar toda relación entre curas y obispos con Jesucristo. (El Espectador, Cartas de los Lectores, “Curas y cristianismo”, de Jorge Alberto Cardona,  12/18/12).

 ¿Quién ha predicado el cristianismo a lo largo de los siglos sino, y sobre todo, curas y obispos? ¿Quiénes sino ellos son los herederos de los sucesores de los Apóstoles, a quienes Jesucristo encomendó la tarea de  difundir el Evangelio por todo el mundo?

Que la Iglesia como institución y alguno de sus representantes jerárquicos, en determinados momentos de la historia, no hayan estado a la altura de su misión, de sus responsabilidades y compromisos con el Evangelio, no se puede pasar a deslegitimar su labor pastoral y desligarla de la fe cristiana.

La fe, como dice San Pablo, entra por el oído y de sacerdotes y obispos hemos escuchado la palabra de Jesucristo, hemos recibido el agua del bautismo y la gracia de los sacramentos. Cada cristiano es Iglesia y a cada cristiano le concierne el compromiso con la fe y la moral cristianas.

Creo que a William Ospina le sobran conocimientos y su poema del domingo pasado es ejemplo de respeto a lo que critica. Vea el corresponsal, por ejemplo, el extraordinario ensayo del autor tolimense, dentro de la obra “La decadencia de los dragones”, titulado “El hombre que escribía sobre la tierra”, dedicado a la figura de Jesucristo y a su permanente vigencia histórica.

Francisco Tostón de la Calle.  

Bogotá. 

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