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Cartas de los lectores

01 de julio de 2013 - 04:00 p. m.

A la delirante y obsecuente oposición que por estos tiempos se advierte en un sector de la población nacional en contra del “proceso de paz”, se sumó recientemente la elección del expresidente Álvaro Uribe Vélez como el “Gran Colombiano” de la historia, promovida por el canal “History Chanel”.

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No cabe duda de que lo uno va unido a lo otro por el mismo cordón umbilical, compendio de una acción sistemática de talante reaccionario, tendiente a que uno de los vagones fundamentales de las locomotoras del programa de gobierno de Juan Manuel Santos, llamada la paz, sufra un catastrófico y pronto descarrilamiento, para que este anhelo plasmado en la Carta Política de Colombia sea visto paradójicamente por la sociedad como un yerro.

Nadie puede garantizar a ultranza desde ya que los “diálogos de paz”, sostenidos en La Habana entre miembros de la guerrilla de las Farc y los delegados del Gobierno Nacional, vayan a llegar en tiempo récord a buen puerto, pues de antemano todos somos conscientes desde el comienzo de los “diálogos” de las propias vicisitudes e intríngulis que deben sortearse en este tipo de interlocuciones.

Por ello, es loable saludar el primer punto de acuerdo atinente al tema agrario, dando paso a la iniciación de la discusión del segundo punto: la participación en política.

Entonces, dar rienda suelta y hacer eco mediático a sórdidas y malsanas posturas desorientadoras como las del procurador general de la Nación, Alejandro Ordóñez, quien se mostró severo respecto a la petición de la insurgencia de ratificar los acuerdos a través de una Asamblea Nacional Constituyente, indicando que “aceptar una Constituyente sería legitimar la violencia y admitir que una empresa criminal de tantos años produce efectos políticos”, amen que instó al Gobierno a no seguir dialogando, es tanto como darle patente de corso y legitimar las vallas publicitarias que por estos días se exhiben y promueven por reconocidos y enconados personajes de la derecha política en algunas regiones del país. 

Por lo tanto, olvidan los detractores de la reconciliación nacional que la misma se hace por naturaleza entre contendientes, por lo que los colombianos estamos llamados a ser promotores y agentes de paz, y no auspiciadores de la guerra. Mientras tanto, con esa campaña de desprestigio y descrédito ante la opinión pública, la paz sigue en el limbo.

Orlando Morales. Bogotá.

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