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Cartas de los lectores

31 de julio de 2013 - 04:34 p. m.

La jueza segunda de control de garantías de Bogotá, Carmen Gualteros, adujo que Fabio Salamanca, quien manejaba borracho grado 3, a 140 kilómetros por hora en Bogotá, el 11 de julio de 2013, no representa un peligro para la sociedad, y por eso quedó libre, vinculado aún al proceso.

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Mató a dos ingenieras en plena juventud y dejó lisiado a un taxista. La letrada dio una explicación técnico-jurídica, donde resalta la interpretación personal de la ley en circunstancias diferentes, así sean casos similares, a pesar del acervo probatorio de la Fiscalía.

El argumento de Gualteros, eminentemente jurídico, no les sirve a los deudos de las muertas y a la familia del impedido físico. Don Dinero todo lo puede, indemnizando a las familias y con el cacareo del perdón no van a paliar el dolor eterno de los que aún respiran. La jueza también afirmó que la licencia de conducción y el pasaporte fueron retenidos, para que el pobre niño rico no se fugue del país.

¡Cuánta ingenuidad y estupidez! En unas semanas, Salamanca comprará un pase falso, los cuales se venden en las barbas de la “autoridad”, sin que pase absolutamente nada. Los demás borrachos al timón, no sólo homicidas sino suicidas de las últimas semanas, sí están presos, con penas que pueden oscilar entre los 15 y 30 años.

Salamanca sigue deprimido, la irregularidad de su captura empezó con el trámite policial en el momento del accidente, donde hubo dinero de por medio, por no capturarlo en flagrancia, omitiendo este paso, y enviándolo a una clínica psiquiátrica, por depresión post-muerte.

¿Quiénes son más peligrosos: los borrachos al volante, la ley o los jueces untados de impunidad comprados con dólares?

Lo único que le faltó a la jueza Carmen Gualteros fue dedicarle al niño Salamanca la canción del difunto Facundo Cabral: “No estás deprimido, estás distraído”.

Helena Manrique. Bogotá.

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