La nueva demanda de Nicaragua ante la Corte de La Haya, con la solicitud de extender su plataforma continental a más de 200 millas, es insólita.
Pone en entredicho el fallo proferido por ese tribunal en noviembre del 2012, el cual Colombia ha expresado que no puede aplicarse. Con su tesis estarían en duda las fronteras y los tratados suscritos por todos los estados, que perderían su intangibilidad y perpetuidad. El tratado Esguerra-Bárcenas entre Colombia y Nicaragua sigue vigente y en el hipotético caso de ser admitido el libelo, no debe repetirse la equivocación de ir a la Corte, como ya proponen acuciosos juristas. El derecho nos acompaña y las discrepancias de límites sólo podrán resolverse mediante tratados. Para eso hay que conversar. Ningún Estado acepta la revisión de sus fronteras por la Corte Internacional de Justicia, la cual, además, carece de jurisdicción para ello. La Unidad Nacional, en apoyo a la decisión del presidente Juan Manuel Santos, se fortalece ante la presentación de esta pretensión.
Jaime Pinzón López. Bogotá.
Una brutalidad
Su editorial de hoy (El Espectador, “Una brutalidad”, sep. 17/2013) parece más interesado en juzgar a una parte que investigar de forma veraz lo sucedido, escrito a lo Petro. “Una brutalidad” es buen título para describir la manera tan apresurada e insultante de su análisis. Es lamentable la forma en que el editorial aborda la tragedia del club.
José Salcedo. Bogotá.
Por Tota
Del importante editorial del lunes en El Espectador, titulado “Error tras error”, invito a generar reflexión íntima sobre el rol que cada uno de nosotros estamos jugando o podemos jugar para forzar un cambio. La sociedad es la llamada a esto, pues nuestros gobernantes se mueven muy poco en estos temas por iniciativa propia, y es común evidenciar errores (para la muestra, aquel editorial).
Se requiere insistir en la búsqueda de adhesiones perseverantes; si nos interesa el agua y tan valioso ecosistema como emblema nacional (“Tota es demasiado importante a nivel nacional”), es preciso demostrarlo y adoptar una acción disciplinada de accionar constante.
Se requiere voluntad y compromiso. Es preciso iniciar, o reactivar, o fortalecer acciones. Lo que no hagamos nosotros como sociedad civil, posiblemente no suceda (los hechos históricos así lo demuestran, una y otra vez).
Enamorémonos más de este hermoso lago. Lo reitero y no me canso de ello: los invito a actuar, más y más; es preciso reaccionar y mantener despierta esa reacción.
Felipe Velasco. Sogamoso.
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