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Cartas de los lectores

25 de septiembre de 2013 - 05:59 p. m.

Vibrante e importante el discurso del señor presidente Juan Manuel Santos Calderón en el seno de la Asamblea de la Organización de Naciones Unidas.

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Ante representantes de muchos países del orbe, el presidente habló del tema que lo preocupa más que otros: la cuestión de la paz.

Dio el testimonio de una mujer que simboliza a todas las mujeres desplazadas por la violencia, la muerte y el despojo, en esta guerra fratricida que por más de cincuenta años padece Colombia.

Aclaró que son colombianos los que han venido ofrendando su vida en una lucha estéril y sin una solución inmediata posible. Los soldados de las Fuerzas Militares, como los jóvenes guerrilleros, hacen parte de la familia colombiana.

Manifestó que está trabajando, junto con su equipo de Gobierno, en hacer que la justicia social llegue a todos los rincones del país. Que los campesinos que sufrieron el despojo y la persecución recuperen sus tierras y que el Estado les garantizará la vida y el apoyo para que su parcela prospere y dé muchos frutos.

Que la lucha contra el narcotráfico y las bandas criminales que hacen parte de estas organizaciones reciban el peso de la ley y el justo castigo.

Que Colombia tiene un territorio amplio y precioso, muy rico en biodiversidad natural que debemos proteger y su Gobierno está comprometido a fondo con esta situación.

En fin, que a Colombia le llegó la hora de la paz y que los grupos insurgentes deben aprovechar este momento decisivo, que tal vez no lo volveremos a tener. La historia y la patria y las generaciones por venir, dijo el presidente, no nos perdonarían fallarle a la reconciliación y dejar de una vez por todas toda forma de violencia.

Luis Castellanos García.

Bogotá. 

Escritores colombianos

“No hay muerto malo ni novia fea”, reza el refrán popular. Pero con la partida del escritor bogotano Álvaro Mutis en Ciudad de México el 22 de septiembre, sus detractores están recordando su desagradable personalidad. Una cosa es la pluma del escritor y otra su lado personal. Aunque es típico que algunos colombianos se marchen del país porque supuestamente los persiguen ‘por sus ideas’, la realidad es que se van por gusto. Éstas ‘anomalías’, propias de los seres humanos no restan a sus protagonista el talento con el cual nacieron. ¿Cómo privarnos de: La balada de la loca alegría de Porfirio o de Maqroll el Gaviero de Mutis? ¿Por qué escogieron a México para vivir? Porque les dio la gana.

Helena Manrique. Bogotá.

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