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Cartas de los lectores

04 de mayo de 2020 - 12:00 a. m.

Bojayá: un pueblo que se encuentra luchando sólo

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Cada 2 de mayo nos recuerda un suceso que olvidamos los restantes 364 días del año, que multiplicados por 18 desde 2002 nos dan un total de 6.552 días de olvido, cifra que lastimosamente seguirá aumentando para descontento de nuestra memoria histórica.

Es curioso pensar que un documental como “Bojayá, entre fuegos cruzados” nos genere tanta sensibilidad. Una vez más la historia colombiana nos envía sus gritos de auxilio desde el más allá, desde aquel lugar lejano en el que la hemos sepultado, suplicando recuerdo en medio de una condena no merecida.

¿Hacemos parte de su lucha? No. Sólo somos espectadores de un documental que nos transmitió cierta sensibilidad porque en el fondo nos sentimos identificados, tal vez culpables por nuestra ignorancia y desatención hacia una realidad que no queremos observar, aunque se encuentre en nuestras narices.

Bojayá: un pueblo de Colombia que se encuentra luchando solo. Un ejemplo de tenacidad y esperanza en medio de la dimensión del olvido y el terror de la repetición, un fragmento de nuestra historia colombiana y un lugar de paz en medio de las balas.

Bojayá no sólo es un territorio, es nuestra historia gritándonos que no soporta más la indiferencia de esos 364 días del año, que no basta con un solo día para recordarla, que nuestros muertos deben pesar tanto como nuestros vivos, porque ellos aún existen en la injusticia que los mantiene. Bojayá no es un territorio, es una zona de lucha y nuestro centro de olvido.

María de los Ángeles García Peña

Sobre el Estado y la economía

Estoy de acuerdo con el editorial del 3 de mayo. La coyuntura actual ha demostrado la pertinencia del Estado de bienestar, sin que con ello se pretenda desconocer disposiciones de la Constitución del 91 en relación con el reconocimiento de la función social de la propiedad privada. Los problemas estructurales históricamente acumulados en la sociedad colombiana no se pueden resolver por la vía del mercado y la privatización de entidades estatales esenciales, en tanto estas son determinantes en la función social del Estado en sectores como salud, educación, ciencia, tecnología y servicios públicos.

La aspiración para un Estado de bienestar de nuevo tipo debe satisfacer las siguientes exigencias:

—Erradicar la corrupción en todas las entidades estatales. Las nuevas tecnologías en inteligencia artificial y analítica de datos deberán permitir control y censura social sistemáticos y permanentes en este terreno.

—El funcionamiento del Estado y la formulación y evaluación de políticas públicas deberán estar soportados en la ciencia y tecnología, lo cual implicará una interacción permanente de las instituciones del Estado con universidades nacionales con altos índices de calidad y academias científicas.

Andrés Adolfo Amell Arrieta

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