Así como en Estados Unidos el presidente Trump se niega a reconocer y hablar de la necesidad de utilizar la mascarilla o tapabocas mientras cientos de miles de sus conciudadanos se contagian y mueren por el COVID-19, aquí en Colombia el presidente Duque se niega a hablar de los planes y acciones que eviten el asesinato de líderes sociales que en menos de cinco años ya se acercan a 600 muertos.
Con verdadera tristeza, repulsión y desolación se observa que todas las semanas se sabe de nuevos actos violentos: asesinatos, muertes y ataques a hombres, mujeres y niños en Colombia, a manos de criminales que quieren exterminar a rabia, sangre y fuego a todos aquellos que hayan osado pensar de forma distinta a la suya; aquellos que por estar trabajando por la defensa y reivindicación de los derechos de los más desprotegidos y los desplazados son eliminados, solo porque se atreven a manifestar su voz contraria a la de ellos.
Tristemente Colombia tiene el título del segundo mayor número de desplazados en el mundo, detrás de Siria y por delante de la República del Congo. Según los datos de ACNUR, ha habido más de ocho millones de desplazados en el país. Cifra que aumenta cada día.
Si a esta dolorosa e impresionante cifra le añadimos los registros de colombianos asesinados por pensar de forma diferente y defender las causas de los perseguidos y desplazados, nos quedamos sin aliento. No podemos ser indiferentes ante esta realidad y debemos reclamar acciones concretas y específicas que indiquen qué, cómo y cuándo se tomarán acciones concretas, quién será el responsable de llevarlas a cabo y cómo se medirá su desempeño en el manejo de esta responsabilidad.
Según diferentes fuentes, las cifras (que no siempre coinciden) por año son: 2016, 97 muertos; 2017, 159 muertos; 2018, 226 muertos; 2019, 250 muertos, y en lo que va corrido del 2020, más de 100 muertos, para un total de 582 asesinatos en menos de cinco años.
¿Cuántos muertos más se necesitan para que el presidente Duque se manifieste y nos dé a conocer un programa de acción y control que impida que la cifra de asesinatos de líderes campesinos y comunitarios siga creciendo? ¿Qué se necesita para que el presidente Duque le dedique tiempo a informarnos de sus acciones y planes?
Señor presidente, ¿cuántos muertos más serán necesarios para saber qué va a hacer usted?
J. C. Mejía
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