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Cubrimiento ambiental con sello social

11 de junio de 2012 - 06:00 p. m.

El Espectador lleva dentro de su prodigiosa historia el caer y volverse a revitalizar para ir cambiando el futuro de Colombia.

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Las denuncias que este periódico hace sobre la corrupción que nos afrenta son comparables con el sinnúmero de especiales que esta publicación ha emprendido en favor del medio ambiente.

Todo este papel impreso, artículo publicado en la web y cada una de las palabras escritas son de gran valor para cualquier colombiano que los lea. Es la naturaleza que está en juego, no es el puesto de un senador ni la revocatoria de mandato de un alcalde.

Desde sus editoriales, especiales cada jueves y los reportajes de Alfredo Molano, hemos visto cómo nos deslizamos ante multitud de dualidades en nuestro futuro más cercano: explotar una tonelada de cualquier mineral para saciar nuestro gasto energético o preferir un litro de agua para no tener sed.

Si seguimos ajenos a la realidad que enfrentamos muy pronto veremos los resultados, dejaremos de ser los reyes de la biodiversidad en el orden mundial y nos convertiremos en simple “zarrapastrosos” de un bien que algún día éramos los que mandábamos la “naturaleza”.

Cumbre de Río+, ODS (objetivos del desarrollo sostenible), Cumbre de Durban, MDL (mecanismos de desarrollo limpio) y otros miles de planes y prebendas han sido descritos en esta publicación; estos mecanismos se han convertido en simple retórica de poca ejecución.

Es desastroso que las juventudes colombianas permanezcan impávidas ante esta cruda realidad que enfrentamos; somos nosotros quienes en un futuro no muy lejano veremos el resultado de este mal manejo que el Gobierno y el mismo pueblo le han dado al medio ambiente.

No es con reformas a las CAR, no es con más presupuesto ni más ministerios. Es con acciones concretas que podemos salvar este bello tesoro que algún día Dios nos dio para salvaguardarlo.

Gracias Espectador, gracias editores de la sección Vivir; si algún día una inundación o una sequía me pone fin sabré que mis gobernantes no los leyeron en la poca cultura que los caracteriza a ellos.

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Javier Leonardo Rodríguez Sánchez. San José de Cúcuta.

 

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